Cómo es de costumbre, este jueves fui al cine, pero esta vez no fue al mismo cine, quise probar un experiencia diferente y me lancé al Cinemex Platino para ver qué tan distinto era del Cinemex Tradicional.
Al llegar a la entrada, el personal me recibió muy amablemente y me indicó el número de sala, ya que ya había comprado los boletos previamente con un costo de $200.00 pesos cada uno. Ubiqué mi asiento, el cual estaba junto a otro y presioné el botón de asistencia para que llegara el mesero y pudiera ordenar algo de comer. En un par de minutos, alguien del personal amablemente me preguntó qué era lo que se me ofrecía. Ordené unas palomitas, un baguette y un refresco grande por $317.00 pesos.
En ese momento, comenzaron los anuncios en la pantalla, para que 15 minutos después comenzará a tiempo la película, 10 minutos después llegó el mesero con mi comida, la cual colocó en la mesita personal que tiene cada uno de los cómodos asientos.
Los asientos eran muy cómodos y se podían reclinar, lo que hacía que la experiencia fuera más placentera y la película se pudiera disfrutar con mayor comodidad. Comencé a probar los alimentos, lo cual de sabor me parecieron muy buenos pero creo que por el precio esperaría un poco de mayor calidad en el baguette, ya que lo sentía un poco frío. De ahí en más fue una gran experiencia, la función finalizó y las luces tenues se prendieron lentamente para dar aviso que la función había terminado.
Salí de ahí con un buen sabor de boca. El lugar cumple con la función de ser un cine de lujo, pero un aspecto a mejorar sería la calidad de los alimentos, ya que, por el precio, esperaba un nivel superior.


