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“Nuestra principal fortaleza es nuestro deseo de cambiar el mundo”, Hugo Briseño, director del Centro de Ciudades Hidroadaptativas

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Desde hace más de medio año, el Dr. Hugo Briseño, profesor investigador de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, dirige el Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana. Presidida por el Rector del Campus, el Dr. Abraham Mendoza, esta iniciativa aglutina a prestigiosos investigadores de nuestra casa de estudios y de otras, como el Iteso o el Tec de Monterrey. En esta entrevista, el Dr. Briseño nos habla de la misión, el origen y del papel de quienes componen su equipo, que, como él mismo dice, pretende ser interdisciplinar e interinstitucional. En un momento de la entrevista surge una pregunta difícil de contestar para el entrevistado. Sin saber él que, probablemente, el Centro que dirige tendrá pronto la respuesta.

¿Cuál es la labor principal del Centro de Ciudades Hidroadaptativas que usted dirige?

La misión de este centro es transformar la gestión de agua para uso urbano, generando precisamente estas ciudades hidroadaptativas o fomentando prácticas que nos ayuden a llegar a tener estas ciudades hidroadaptativas.

Y, exactamente, ¿qué son las ciudades hidroadaptativas?

Las ciudades hidroadaptativas son aquellas que de manera adecuada afrontan los problemas ocasionados por el agua. Algunos de estos problemas son la escasez, las inundaciones o la contaminación. Lejos de ver este recurso como un problema, se ve como una oportunidad para el desarrollo de las ciudades y el bienestar de los ciudadanos. Debemos dejar de ver el agua como un problema, algo que llega y de lo que queremos deshacernos lo más rápido posible. El agua se tiene que quedar con nosotros, y esta debe poder convivir armoniosamente con nosotros, evitando riesgos para la población y aprovechando este recurso para que incluso nos ayude a tener mayor bienestar y mayor convivencia.

El término “hidroadaptativa” ¿de dónde procede? ¿Lo inventó usted o es algo ya establecido?

Bueno, la verdad es que sí es un término que hemos generado aquí desde la universidad. Proviene de algunas otras visiones similares, por ejemplo, las ciudades sensibles al agua en Australia. Son ciudades que se adecuan al ciclo lógico del agua, en vez de todo lo contrario, ya que, por lo general, las ciudades van creciendo y no respetan el ciclo hidrológico. Tenemos también las ciudades esponja en China. Como su nombre lo indica, son ciudades en las que, cuando llueve, el agua se queda en la ciudad, evitando dañar a la población. Se les llama “esponja” porque, cuando necesitan agua, como sucede con una esponjita, las apretamos y sale esa agua. La UNAM estudia las ciudades “hidrointeligentes”, que utilizan principalmente la tecnología para gestionar el agua.

Estas tres visiones, junto con otros elementos, como la conciencia hídrica y la gobernanza, nos ayudaron a generar este concepto de ciudades hidroadaptativas. Este concepto de adaptación tiene muchas ventajas, porque no necesariamente un tipo de gobernanza nos va a funcionar igual en cualquier ciudad. Todo depende del contexto, de los usos y costumbres, de cómo es la población, de incluso el contexto físico de la ciudad. Asimismo, la gestión del agua se puede resolver de diferentes maneras. Por eso, el término adaptativo nos parece sumamente poderoso y es la principal aportación de esta visión.

En ese contexto, ¿es la nuestra una ciudad adaptativa?

No, no lo es. Son pocas las que podríamos contar que existen en el mundo. Quizás ninguna lo es al 100 %, pero lo que queremos rescatar nosotros son prácticas hidroadaptativas, es decir, queremos evidentemente generar una ciudad 100 % hidroadaptativa. Queremos empezar por nuestro campus, que tenga ciertas prácticas hidroadaptativas. También estamos generando un atlas de ciudades hidroadaptativas. Pretendemos rescatar sus buenas prácticas a nivel internacional y  documentar su grado de replicabilidad en nuestro país, por ejemplo.

¿Cómo surgió el interés por investigar sobre el agua?

Surgió hace muchos años. Yo estudié ciencias sociales en el Colegio de Sonora y recibí una beca para estudiar el tema del agua de la Universidad de Arizona. La convicción fue muy fuerte y seguimos estudiando el tema. Incluso hice el doctorado en ese tema. En el gobierno trabajé en una coordinación en la que representábamos en juntas de gobierno y en comisiones de adquisiciones a la Secretaría de Administración, Administración y Finanzas y me tocó estar en el SIAPA, en la Comisión Estatal del Agua, etcétera. Pudimos ver el funcionamiento de varias de esas instituciones.

¿Quiénes le apoyan en su investigación? Dicho con otras palabras, ¿quiénes forman parte de ese centro de ciudades hidroadaptativas que usted dirige y qué rol desempeña cada colaborador?

El presidente de este centro es nuestro Rector, el Dr. Abraham Mendoza. La vicepresidenta es la Dra. Daniela Salgado y yo soy el director del centro. Hay un coordinador general, que es el maestro Carlos Ornelas, todo un referente en temas de agua en Jalisco. De hecho, hace unos momentos estaba saliendo en la televisión platicando sobre algunos problemas que tenemos en el estado al respecto. Hay algunos colaboradores que pertenecen al centro como investigadores, por ejemplo, el Dr. Rodrigo Navarro, la Dra. Ligia García y el Dr. Leonardo Valdivia, por citar algunos.

Sin embargo, este centro queremos que se integre por gente de fuera de la universidad, queremos que se integre por el el Dr. Rodrigo Flores, del Iteso, investigadores de la Universidad de Guadalajara… También colabora Sergio Roldán, del City Science Lab del MIT. Queremos, asimismo, que se incorporen investigadores de universidades interacionales, como la de Toronto o la de California. Queremos que el Centro sea totalmente interinstitucional e interdisciplinario.

Díganos una fortaleza y un área de oportunidad del equipo

Nuestra principal fortaleza es nuestro deseo de cambiar el mundo. Yo creo que eso es algo muy importante y muy valioso. También el conocimiento que se tiene del tema. En cuanto a la debilidad, me parece que el poco tiempo que llevamos en el proyecto. Yo creo que a medida que vayamos consolidándonos, iremos venciendo esta debilidad.

Y cuéntenos, ¿en qué beneficia a la sociedad que la universidad investigue sobre el agua?

Bueno, nosotros tenemos tres premisas en las que centramos nuestro nuestro foco. El foco del centro está en tres premisas. La primera es investigar sobre la gestión del agua para uso urbano. ¿Por qué para uso urbano? Porque las ciudades, aunque estas solo usan el 14 o el 15 % del agua, son las que generan más del 61 % del PIB a nivel mundial. Me refiero a las grandes ciudades. Entonces, nos parece muy relevante.

Queremos enfocar la investigación a las ciencias sociales. Hemos visto que la mayoría de los centros están investigando acerca de temas de calidad del agua, temas de química, temas ingenieriles. Nosotros vamos a apostar por las ciencias sociales y queremos investigación aplicada. Entonces, gestión del agua para uso urbano, investigación aplicada y ciencias sociales son las tres premisas que guían nuestra investigación. El beneficio a la sociedad se da a través de ellas. Y estamos ocupando un espacio que no existía en la investigación sobre el agua.

¿Qué retos trae consigo esa línea de investigación?

El principal reto es que las personas alcancen la conciencia hídrica y que, para empezar, vean este tema como atractivo. Actualmente el tema lo vemos como algo algo muy aburrido, o sea, realmente nos preocupamos por el agua cuando no tenemos agua en nuestra casa. Lo mismo ocurre en las ciudades. A los gobernantes no les preocupa el tema hasta que empieza a ser un problema que reclama la sociedad. Entonces, nosotros creemos que el principal reto es acabar con la apatía de la sociedad y la politización de este tema. Justo es lo que queremos nosotros combatir. Queremos que sobre este tema se tomen decisiones técnicas y no políticas y que realmente se piensen a largo plazo y que el ciudadano sea consciente de la importancia de este recurso para que pueda exigir a las autoridades.

¿Es esta su investigación más ambiciosa hasta el momento?

Me parece que es uno de los retos más importantes de mi vida hacer este centro de investigación. Yo considero que podemos cambiar el mundo desde aquí. Es cuestión de que seamos perseverantes y trabajemos muy duro, pero considero que podemos lograr cosas muy importantes. La verdad es que ahora estamos realizando un documental y este ha sido más un pretexto, más un medio que un fin. El documental se estrena en mayo, pero hemos encontrado muchas alianzas en el camino. Entonces, así como te digo que hay mucha apatía y hay politización, también te puedo decir que hay muchas personas que nos están echando la mano y creo que podemos conformar un gran equipo, podemos tener un gran músculo para que este centro realmente transforme el mundo.

Habla usted mucho de cambiar el mundo y también habla de politización. En este sentido, ¿puede su investigación ayudar a concientizar a los políticos y gobernantes para que la calidad de nuestra agua sea mejor?

Sí. Nosotros queremos ser un centro de investigación enfocado a la acción, no solamente a la reflexión. Queremos  realmente que nuestra investigación dé resultados que den evidencia de las buenas prácticas y queremos también divulgarlas y queremos también exigir de manera respetuosa, de manera informada a nuestras autoridades para que haya cambios, incluso, ¿por qué no?,  presentar iniciativas de ley sería algo muy interesante a lo que aspiramos.

Usted más o menos ya me ha respondido a la siguiente pregunta, pero se la voy a reformular. ¿Cree que con su investigación está contribuyendo a un mundo mejor?

Por supuesto. De hecho, esa es la esencia de este proyecto: contribuir a un mundo mejor, que es parte de nuestra misión, efectivamente, de la Universidad Panamericana y es algo que tenemos bien grabado en nuestro corazón y queremos realmente hacerlo.

Y ¿cómo lo va a hacer?

Para ello tenemos cinco pilares en nuestro centro de investigación. El primer pilar es la conciencia hídrica, que ya lo había tocado. Esta pasa por fomentar la conciencia en los ciudadanos, pero también en la clase política. Realmente que pensemos en el largo plazo. Contamos con nuestro pilar de gobernanza, que consiste en ver cuáles son los mejores mecanismos para llegar a acuerdos con el tema del agua, ver cómo hacer para que las soluciones buenas permanezcan en el tiempo y no se caigan a los tres años que entra otro presidente municipal o a los seis años que entra otro gobernador. Tenemos el pilar de la restauración del ciclo hidrológico. Tenemos que recuperar lo que la naturaleza ha perdido por la actividad del hombre. Hemos considerado también el pilar de la tecnología.

Necesitamos utilizar la tecnología al servicio del agua y del bienestar de los ciudadanos. Y tenemos, para finalizar, el el pilar de la eficiencia, que consiste en hacer que los organismos realmente cumplan su objetivo de llevar el agua a la mayor cantidad de hogares a los menores costos y desperdicios posibles.

En relación con la pregunta anterior, y dado el interés actual por la inteligencia artificial y sobre todo por su estudio en las universidades, ¿cómo piensa usted gestionar el auge de esa tecnología y su estudio académico con la cantidad ingente de agua que esta necesita para su funcionamiento?

Ah, bueno, esa es una pregunta en la que me acabas de de agarrar en curva (risas). La verdad es que sí somos conscientes de que las tecnologías necesitan mucha agua. Desde el uso del blockchain en su momento, pues se requería mucha agua para enfriar estas máquinas, ¿verdad? Los servidores. Yo creo que va a ser muy importante considerar que el tema el agua tiene varios nexos considerables. El agua tiene un nexo con la tierra, tiene un nexo con la energía, tiene un nexo con la alimentación…

Es decir, el agua no lo podemos ver como algo separado. Si bien nuestro principal interés es el agua, no podemos dejar de lado el tema de la energía. Entonces, el tema de la energía eléctrica habrá que tener mejores tecnologías, más económicas para poder reducir el costo de la energía y ser mucho más eficientes y también en su momento concientizar sobre el uso de estas tecnologías. Me parece que hay mucho desconocimiento sobre los desequilibrios que pueden causar las tecnologías en el medio ambiente. Habrá que estudiarlo, se tendrá que concientizar también al respecto, pero yo creo que mucho del camino va por eficientar también el tema de la energía eléctrica.

Veo que está usted muy entusiasmado con su proyecto, y también me está contagiando a mí ese entusiasmo. Así que solo me queda agradecerle,  y preguntarle si desearía añadir algo más

Bueno, aprovechando que este es un medio universitario, a mí me gustaría invitar a la comunidad universitaria, no solamente me refiero a los profesores, sino a los alumnos y a todos nuestros stakeholders: empresarios, amigos, periodistas… para que realmente se sumen a este proyecto. Yo creo que es un proyecto de todos. De hecho, es un mandato de nuestro Rector: que este centro no sea de la Universidad Panamericana solamente, sino que sea el centro de todos para poder transformar el mundo.

Sí, de hecho recuerdo que esta iniciativa forma parte de los diálogos con el entorno que promueve el Rector, ¿verdad?

Totalmente. Y justo es lo que nos ha motivado dialogar con el entorno. Y ¿por qué dialogamos con el entorno? Para buscar mejores soluciones, para que todos estemos bien.

Muy bien. Pues así como dialogan ustedes con el entorno, espero que sigan dialogando con nosotros y nos hagan llegar, por favor, las actualizaciones de su proyecto. Estaremos deseosos de recibirlas y publicarlas en El Despertador Panamericano

Desde aquí, yo le agradezco mucho, Doctora. Le pido que sigan dando seguimiento a esta iniciativa. Sabemos del impacto que tiene su periódico y queremos aprovecharlo para seguir comunicando nuestros avances a a la población.