Muchas culturas establecen su origen a partir de un mito fundacional, un relato que busca dar una explicación a su origen y, al mismo tiempo, otorgar un sentido de identidad que estructura la cosmovisión de una cultura, aquello que une a un grupo de personas y crea una memoria colectiva. En latinoamérica, y concretamente en México, nuestra cultura es herencia de diversas culturas, desde la época prehispánica, la época colonial y relatos de la independencia.
El antropólogo René Girard, estudió el origen de lo sagrado a través del mecanismo de la violencia. Propone que las culturas surgen a través de un deseo mimético -la tendencia humana a imitar- de un “chivo expiatorio”, que canaliza la violencia colectiva hacia un individuo, la víctima, para restablecer el orden.
Culturas como los mexica, maya, o zapoteca, realizaban sacrificios que buscaban mantener el equilibrio cósmico y social, lo que puede interpretarse, siguiendo a Girard, como un modo simbólico de canalizar la violencia colectiva. Asimismo, vemos que la repetición de rituales es lo que dió origen a su cultura y los definían.
En México, nuestra identidad se ve construida desde las narraciones que cuentan distintas historias como el origen de su cultura en base a una serie de mitos que la moldean, dando lugar a diversas tradiciones, mitos, leyendas, creencias e incluyendo magia que, de un modo u otro, tenemos presente en nuestras vidas.
Mitos como origen cultural
Uno de los mitos más representativos de México es la fundación de Tenochtitlán que, a través de la narrativa mexica, se explica el nacimiento de esta cultura bajo la guía del dios Huitzilopochtli (deidad del sol y la guerra), quienes debían fundar su ciudad donde vieran un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente. Este relato no solo representa la fundación del gran imperio que fueron los aztecas, sino que hasta el día de hoy, le entrega a México su sentido de identidad cultural que se refleja a través de los mitos y que inspira el símbolo central de nuestra bandera.

¿Qué aportan a la identidad mexicana hoy?
Los mitos y relatos hoy en día siguen uniendo a comunidades y otorgan este sentido de identidad colectiva. Con el avance del tiempo, los mitos se transforman y evolucionan conforme va avanzando una sociedad, ya sea para reinterpretarlos o intentar unirlos con la cultura popular. La Llorona y el Charro Negro, son resultado de un sincretismo cultural, pues muchos mitos indígenas se mezclaron con creencias europeas traídas por la Conquista.
La cosmovisión mexica narra la conexión inherente y cíclica entre la existencia humana y lo cósmico, la naturaleza, la vida y la muerte. La leyenda de los Volcanes (Popocatépetl e Iztaccíhuatl), la creación del Popol Vuh, el mito del Quinto Sol, son un reflejo de esto.
México es un país rico en cultura, mitos, tradiciones y herencia histórica que son transmitidos de generación en generación. Siendo algunos de ellos un emblema nacional y motivo de representación cultural a nivel internacional. El Día de Muertos, la Guelaguetza (que significa “presente” u “ofrenda” en zapoteco), la Danza de la Pluma –que relata la conquista española– son herencia de las culturas mexica y zapoteca, habiendo muchísimas más tradiciones y culturas a las que tener presentes.
Los mitos, más que simples relatos del pasado, siguen vivos en la memoria colectiva mexicana. Son símbolos que recuerdan el origen, transmiten valores y reflejan una visión del mundo en la que lo sagrado, lo natural y lo humano conviven. En ellos, México encuentra no solo su pasado, sino también un presente donde reconoce su diversidad e historia compartida.



