No es ningún secreto que la Inteligencia Artificial (IA) hoy en día es uno de los inventos más importantes que ha desarrollado el ser humano, si no es que el más importante de la última década. Desde finales de 2022, con el lanzamiento de ChatGPT la sociedad ha recurrido enormemente a la utilización de esta herramienta tecnológica no solo para usos académicos o laborales, sino para el simple acompañamiento del día a día. No es para nada extraño conocer a personas que utilicen plataformas como ChatGPT para conversar y que la IA les de una opinión más “objetiva” acerca de sus problemas de la vida cotidiana. Así estamos a poco de cumplir 3 años del lanzamiento de ChatGPT y de otros sistemas similares y su gran influencia dentro de la existencia humana en la mayoría de sus aspectos.
Expertos buscan que se establezcan límites
Dicho lo anterior, muchos dirigentes, empresarios, intelectuales y científicos importantes han alzado la voz ante la situación que estamos enfrentando con la llegada de la IA. Acudieron a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con una “Petición urgente para establecer líneas rojas internacionales que eviten los riesgos inaceptables de la IA” la cual sería llevada a la Asamblea General de la ONU.
Estos intentos de buscar soluciones alternas a los problemas que se vienen no surgen de la nada, sino que ante la evidente evolución y autonomía de aprendizaje con la que han sido diseñadas estas herramientas, resulta preocupante para el desarrollo de la sociedad en los siguientes años. ¿Cuántas veces cada uno de nosotros después de entrar en la conversación sobre la IA nos hemos preguntado si podríamos ser sustituidos fácilmente? No es solo esa preocupación, sino que esta herramienta ya ha sido utilizada para asistir en el suicidio del joven de 16 años Adam Raine en California.
Los padres demandaron a los desarrolladores de ChatGPT por esto. Además aseguran que fue tan cercana la interacción que el chico tenía con el agente de IA que sentía que lo conocía mucho mejor que nadie. Verdaderamente resulta esto en algo muy preocupante porque ya estamos recurriendo a la tecnología para sentir empatía. Si bien, Open AI ya tomó cartas en el asunto y estableció límites dentro de ChatGPT, no nos asegura nada con las demás IA’s en el mercado.
Por otro lado, la gran ola de desempleos masivos que puede avecinarse es bastante preocupante, porque como lo mencionaba, nos nace este cuestionamiento sobre lo reemplazables o irreemplazables que somos para un determinado trabajo. Ahora no es solo en el trabajo, pero en la misma interacción humana.
¿Hay solución?
Esta iniciativa al final de cuentas no busca que la IA desaparezca, porque realmente nos trae muchos beneficios. No obstante, necesitamos que los países se coordinen para establecer límites considerables e importantes para que el ser humano siga siendo quien aproveche y le saque el jugo necesario a este tipo de herramientas y no que la herramienta termine por domar al jinete. Lo más seguro es que este tipo de límites lleguen pronto y que así como vaya evolucionando la IA, nosotros estemos dispuestos a evolucionar y regularla a ella.


