V de Vendetta: El rostro de la justicia y la anarquía

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Si de películas sobre la búsqueda de justicia hablamos, V de Venganza no puede faltar en la lista. La cinta es creación del ideólogo Alan Moore, catalogado como el «mejor escritor de historietas de la historia». Ha realizado otros proyectos con gran carga filosófica, como Watchmen, y otras obras del universo de cómics de DC. También conocida como V de Vendetta, esta película fue estrenada en 2005 y dirigida por el director James McTeigue. Cuenta con un elenco inigualable y muestra un tinte claramente anarquista más que libertario. La película, en sus dos horas de duración, no hace más que representar la realidad. De hecho, se trata de una ucronía: una historia basada en un hecho real pero del que fue modificado algún suceso.

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La trama nos habla de V, un antihéroe que en ningún momento nos muestra el rostro, pero sí sus ideales. La historia sucede un 5 de noviembre del año 1605. Ese día tiene lugar un atentado fallido perpetrado por Guy Fawkes cuando intenta volar el palacio inglés de Westminster por su propia cuenta. Su objetivo será protestar contra el tiránico gobierno monárquico de Jacobo I. Así, ese día marcaría una fecha histórica para todo el país y V, por su lado, se inspiraría para la creación de su máscara. Se trata, en pocas palabras, del semblante representativo de sus ideas, las cuales, como él mismo diría, “son a prueba de balas”.

Actitud iconoclasta

Es interesante cómo muestra también los simbolismos que pueden tener ciertos monumentos. Cómo el hecho de destruirlos va más allá de hacer pasar el gobierno un mal rato por los daños físicos. Se trata, claramente, del rechazo absoluto a las ideas y memorias de personajes o hechos que nos fueron impuestos. La finalidad es imponer un nuevo símbolo que represente una nueva era: la era del despertar. Y quienes deben despertar son los seres humanos.

En la película, casi todo tiene que ver con el poder que se les da a las personas. En segundo lugar, cómo debemos evitar que el pasado se vuelva a repetir. Esto lo vemos hoy en día, con diversos movimientos iconoclastas. Probablemente a muchos les venga a la mente el actual movimiento feminista, en primer lugar. Pero lo cierto es que siempre en la historia se han derribado estatuas y monumentos con motivo de revoluciones, conquistas, cambios de régimen o protestas. Tal y como solía decir Abraham Lincoln, “Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”.

Un contexto atemporal presente incluso en nuestros días

La película nos adentra en un contexto distópico completamente escalofriante. La realidad es cruda, pero completamente esperanzadora para la sociedad, que está en una constante búsqueda de libertad colectiva e individual. Es interesante cómo los hechos que relata son comparables con lo sucedido hace 400 años, al igual que con los que estamos viviendo actualmente. Por ejemplo, el rechazo rotundo a cualquier tipo de tiranía, fascismo, totalitarismo, agendas de manipulación mediática, opresión de pensamiento, entre muchos otros.

Sin embargo, lo que claramente se ve en la película es el cambio de perspectivas a lo largo del tiempo. Hace varias décadas, comenzó una masiva “mordaza” ideológica. Esto debido a que era muy sencillo catalogar cualquier acto de rebeldía y revolución como “terrorismo” en ese entonces. Aún así, V de Venganza no se deja engañar. Hace visible de nuevo, a nuestra generación y a generaciones futuras, el derecho que todos tenemos a la acción directa, es decir, a la justicia y a la libertad.

Nos identificamos con Evey, la mano derecha del protagonista. Como ella, somos ciudadanos preparándonos para salir y vivir nuestro día. Ir a trabajar y ser subordinados de un gobierno incapaz de ver por la libertad del individuo, sus derechos y su valor. Gobiernos en todo el mundo llenos de odio, racismo, xenofobia, homofobia y que censuran todo lo que no le conviene. Ahí es donde encontramos el propósito de V: el objetivo noble de estar dispuesto a morir por ver un mundo libre. Pero para eso es importante primero concienciar a las personas del poder que tiene usar su voz. Una implacable búsqueda de justicia. Y, en su caso, de venganza también.

El poder de los de arriba y la corrupción de la realidad

V es consciente de lo innatural que resulta el hecho de que la mayor parte del poder se concentre en un pequeño porcentaje de personas. Personas que juegan a ser Dios. Esas que viven corrompidas por su insaciable ambición y agendas ocultas a costa del bien común. En otras palabras, solo con la abolición del estado y las élites, ese poder podría distribuirse y situarse en las manos de aquellos que deben tenerlo: el pueblo. Como decía Lord Acton, “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Así, V interfiere las emisoras televisivas para explicarle al pueblo que está siendo dominado por una dictadura. Y, acto seguido, invitarlos a unirse en su lucha.

Por otro lado, nos invita a cuestionarnos todo aquello que se considera impuesto y verdadero. Desde lo que implica el rol del ciudadano como lo que este consume: noticias falsas, modificadas o camufladas sacadas de contexto. Esto con tal de que el proceso de control sea más sencillo y duradero. Porque se sabe que un pueblo ignorante se manipula con miedo. Ahí es donde entraría claramente el Quinto Poder, con figuras contemporáneas como Julian Assange, Edward Snowden o Chelsea Manning.

La epidemia que nos recuerda al Covid-19

Resulta inevitable, también, comparar el panorama epidémico que expone la película con los sucesos que vivimos desde hace un par de años con el Covid-19. Las coincidencias son explícitamente claras: un virus creado y liberado que causa la muerte de gente inocente. Esto debido a una agenta oculta con planes e intereses macabros entre los altos rangos. Finalmente, la creación y distribución de una cura que favorece el futuro gobierno ganador. Todo regido por el miedo en masa. Sin duda, un paralelismo con la pandemia de coronavirus, las polémicas elecciones presidenciales en Norteamérica y los movimientos sociales más fuertes que nunca. Coincidencia o no, deja mucho que pensar.

La justicia está en duda: ¿Héroes o traidores?

El personaje de V, al igual que estos famosos individuos mencionados de la vida real, comparten un cuestionamiento colectivo en común: ¿Héroes o traidores? La respuesta simple se basa en que cada individuo decide según si perspectiva si se trata de la lucha por una causa justa o un loco que se quiso pasar de listo. La respuesta compleja entiende que la necesidad del héroe viene dada por la corrupción del Estado, que obliga a aquel a actuar de manera decisiva. Es decir, bajo la forma de un “traidor” rebelde.

Hablamos en resumidas palabras, de un héroe hecho a imagen y semejanza de las necesidades cometidos por su pueblo. No necesita esforzarse en entenderlas, ya que por ellas se originó. En este caso, nuestro héroe también se rige por su propia experiencia y lo no preestablecido. También destaca los defectos y lo inhumano que puede ser el propio ser humano dándole más importancia al fin que los métodos que éste utiliza. Este cree firmemente, que la violencia y el caos que supone ver nuestra realidad sin tapujos, puede ser usada para alcanzar el bien. Una vez más se vuelve a reafirmar la visión revolucionaria del principio: incluso a veces, la violencia termina siendo la única alternativa para alcanzar la justicia merecida.

¿El fin justifica los medios?

Es de esperarse que la “venganza” pueda ser la palabra clave que nos impide justificar las acciones de V. Esto debido a que su fin podría no ser tan noble como él dice que es. Al final, la diferencia entre V y muchos otros antihéroes conocidos recae, sobre todo, en la intencionalidad de sus acciones. Mientras muchos antihéroes «son», a V «le han hecho». Y, como él, cientos de personas sufrieron y lo perdieron todo por el yugo forzado de quienes decidieron su destino por medio de un proyecto de experimentación. En otras palabras, se trata de un héroe que surge de su propia victimización y del odio ejercido contra los perjudicados por la represión del Estado. Y así, han nacido muchos otros en la vida real.

Después de todo, la historia crea al héroe, y el héroe crea el símbolo como arma proveniente de su origen. Con este justifica sus ideas de justicia y libertad… Ideas a prueba de balas.

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