La psicopatía en el cine: ¿realidad o ciencia ficción?

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psicopatía

Para algunos cineastas, el malestar, al igual que cualquier cualidad que busque sacar al ser humano de su zona de confort, ha construido su sello personal. Así, el uso y “abuso” de generación de incomodidad en el espectador no es siempre arbitrario. Se habla de un tema amplio e impactante por medio de situaciones, realidades y personajes diversos. Ya sea de forma explícita o alegórica. El resultado final puede resultar un reto estimulante para varios directores. Esto sin mencionar la demanda constante del público por ver retratado este trastorno por generaciones. La RAE define la psicopatía como:

“Anomalía psíquica por obra de la cual, a pesar de la integridad de las funciones perceptivas y mentales, se halla patológicamente alterada la conducta social del individuo que la padece”

Asesinos en serie en el cine - MeriStation

Un tema que no pierde la fascinación de las personas

Desde tiempos remotos la psicopatía ha tratado de explorarse y explotarse de todas las formas posibles. Desde Alfred Hitchcock, con Psycho, hasta Michael Haneke con Funny Games y Yorgos Lanthimos con Dogtooth o The Lobster. Y es curioso que todas las personas repudiarían toparse con esta índole de personas en la vida real. Sin embargo, lo cierto es que, cuando hablamos de verlas en acción en una película terrorífica, sádica o hasta filosófica, se sacia su curiosidad de presenciarlo. Así, se observan las complejidades que supone al igual que acciones humanas sin ponerse en una situación de riesgo.

Esto tiene dos objetivos: el entretenimiento o la adopción de posturas sobre estos trastornos. Es cierto que los pocos directores interesados en su estudio tienen un objetivo más profundo. En resumen, analizar y comparar cómo esas mismas alteraciones de la conducta social y el carácter pueden verse reflejadas de maneras tan diferentes.

Las más grandes mentiras que nos inculcaron

Me atrevo a realizar una afirmación. El cine puede ser hasta cierto punto informativo o útil para dar el primer paso en un proceso investigativo por medio del despertar de la curiosidad. Sin embargo, hay dos grandes mentiras sobre este tema inculcadas a través de innumerables películas durante años:

  1. La psicopatía es una enfermedad. Quizá una “enfermedad” que se puede curar.
  2. Todos los psicópatas son asesinos/criminales, y todos los asesinos/criminales son psicópatas.

Es cierto que cada vez hay más películas que buscan adentrarnos en la complejidad de este tema de la forma más cercana a la realidad posible. También con el objetivo de ir aclarando poco a poco estos conceptos erróneos y tergiversaciones que se nos inculcaron. La finalidad última es vender una cinta taquillera con un protagonista anormal y marginado.

Aunque pareciera para algunos algo inofensivo, la realidad es que adquirir una postura de repudio y rechazo hacia algo, por el simple hecho de que no podamos o creemos comprenderlo, siempre implica por consiguiente un retroceso o estancamiento evolutivo. En este caso, en la búsqueda de la comprensión psicológica y mental humana sin dejar a un lado sus anomalías, variaciones o peculiaridades. Tal y como solía decir una de las científicas e investigadoras más famosas de todos los tiempos:

“Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más para temer menos”. – Marie Curie.

Entendiendo verdaderamente la psicopatía

Es impresionante cómo un trauma significativo tiene el poder de afectar determinadas regiones del cerebro. En casos extremos, puede desencadenar incluso un cambio o trastorno de personalidad. En el caso particular de la psicopatía, a OMS no la considera científicamente una enfermedad mental. Es anormal y puede ser detonada por situaciones como esas. A pesar de que varios científicos han descubierto que existen ciertos genes hereditarios que pueden predisponer a las personas a la psicopatía, concuerdan que su entorno y los traumas pasados son probablemente el catalizador más importante.

Tengamos tendencia a la psicopatía o no, la neurociencia busca que nosotros comprendamos que, aunque todos seamos de la misma especie, no funcionamos igual. Esto es debido a un sin fin de variaciones que han ocurrido en un tiempo y espacio determinado por un orden oculto. Un orden que probablemente nunca seremos capaces de comprender por completo.

Aparte de nuestras experiencias, la otra variante principal dijimos que tiene que ver con la composición genética que se nos ha sido heredada. En otras palabras, los afectos psíquicos que determinan parte de nuestro temperamento (humor y motivación). Estos están enfocados en cómo interactuamos con los otros y nuestro entorno. No hay que confundir el temperamento con el carácter, ya que este último es el que se moldea con el tiempo y la experiencia. En resumen, el que termina de integrar nuestra personalidad. Por otro lado, la forma de nuestra estructura mental y las áreas dominantes de ésta son las que nos permiten desarrollarnos, adaptarnos, competir y cooperar. Pero sobre todo actuar, hablar y pensar en varias formas y combinaciones.

Un ejercicio de empatía poco ordinario

Así como hay una delgada línea entre el todo y la nada, comprender las realidades de personas que parecen aparentemente opuestas a las nuestras puede resultar una experiencia totalmente reveladora. Regresando al tema de la psicopatía y los trastornos mentales, aunque como dije gran peso recae en el director (ya que este es el que decide el enfoque y tratamiento que se dará), los actores son los que hacen realidad reflejar esa realidad que vive entre el 1 y 2% de la población mundial según la OMS.

Según las palabras de Bonnie Morín del Método Madrid, un actor orgánico es “aquel que tiene un concepto de verdad adquirido, prácticamente asimilado, en la piel”. Por otro lado, también es un actor que “busca por todos los medios apropiarse de su personaje y sus circunstancias, aunque sea una realidad completamente opuesta a la de este”. El actor orgánico buscará activar reacciones orgánicas en su cuerpo y no imitar estas reacciones, sino crearlas realmente.

En el caso de los psicópatas que tienen tendencia a tener comportamientos y acciones que pudieran suponer un peligro público, consigue ser un reto para los actores retratarlos de manera impredecible. En segundo lugar, que logre alcanzar lo más que pueda, la aparente serenidad o elocuencia que tienen en la vida real. Personalmente encuentro la serie de Hannibal (2013) como el mejor ejemplo de esto. Se trata de una actuación sumamente orgánica y disfrutable por parte del actor Mads Mikkelsen y acompañada de una exquisitez visual como ninguna otra. No hablando de sus platillos por supuesto, sino de cómo son presentados.

James McAvoy Reveals Origins of Patricia From 'Split' and 'Glass' - Variety

El trabajo del actor y su objetivo con la audiencia

Un actor no es una marioneta, es una mente que deja su huella en el arte donde el pensamiento es todo. Morín también es de la idea que “un actor orgánico es un actor que piensa en función de la creación, no repite, no imita; crea, da forma”. Actuar no es sufrir, es nada más ni nada menos empatizar de la manera más auténtica que hay. Aquí es importante recalcar un punto muy importante: no porque el cine busque que podamos entender cómo y porqué una persona es como es y hace lo que hace, significa que justifique de alguna manera el mal o el caos que realiza o tiene el potencial de alcanzar.

En otras palabras, entender algo o alguien no significa necesariamente aceptarlo. Es una cuestión de empatizar y tratar de conectar con nuestra humanidad al entender los detonadores de desviación moral en otra persona. No se trata de justificar ni mucho menos de ovacionar actos maquiavélicos. Inclusive en los casos donde el fin pudiese considerarse bondadoso.

Un buen ejemplo podría ser la serie Mindhunter (2017) del director David Fincher. Narra como dos agentes del FBI se dan cuenta de la efectividad de indagar sobre los pasados de los criminales que investigan entendiéndolos desde la perspectiva detectivesca, y la perspectiva personal. Si verdaderamente entiendes como piensa una persona (en este caso a un asesino en serie), quizá como criminalista te sea más sencillo encontrar la mejor forma de detectar estas figuras y lo que suponen a tiempo. Prevenir situaciones de quiebre y caos. Un plus extra que tiene esta serie, son los actores elegidos y sus interpretaciones de estas mentes del mal que llegaron a existir. Desde Ed Kemper hasta Charles Manson.

Entender un trastorno que no tiene cura

Resulta preocupante saber que no existe ningún procedimiento para curar la psicopatía. Esto debido a que es una conducta con anomalías neurológicas. Inclusive este tema se ha mostrado con anterioridad en la película A Clockwork Orange (1971) de Stanley Kubrick. Tan solo pensar que pudiese haber una considerable cantidad de personas que pasan desapercibidas todos los días con ese bajo perfil e intenciones manipuladoras y utilitaristas con el fin de lograr un cometido a cualquier costo resulta un escenario aterrador de imaginar.

De cualquier forma, el psicópata jamás pedirá ayuda si se detecta y se le señala su condición. Esto debido a que no son capaces de concebir de ninguna forma su posibilidad de “padecimiento”. Mucho menos, tomar cualquier tipo de responsabilidad ante ello y sus acciones. Según las palabras del psicólogo e investigador criminalista, Vicente Garrido:

“El psicópata está libre de alucinaciones y delirios que constituyen los síntomas más espectaculares de la esquizofrenia. Su normalidad aparente, su máscara de cordura, lo hacen por ello más difícil de reconocer. Lógicamente, pueden llegar a ser peligrosos incluso sin tener esa finalidad.”

Se hace de nuevo un énfasis, en lo difícil que es no caer en el cliché al momento de contar y representar una historia que tiene que ver con la manía, la psicosis y la obsesión. Pero afortunadamente, esta última década nos ha traído grandes cintas maestras con actuaciones espectaculares dignas de un Óscar. Estas han alcanzado esa nueva meta que el cine se había propuesto con este tema: ser más auténtico y parodiar menos. En segundo lugar, tener mayores y mejores cimientos del tema más que “darse una idea”. En resumidas palabras, mostrar más realidad que ficción. A continuación expondré algunas interpretaciones clásicas del cine que reflejan muy bien el perfil al que se refiere el criminalista Vicente Garrido:

Mentirosos amigables

Gran capacidad para mentir y manipular.

Justifican de forma lógica e inteligente.

Discurso poderoso.

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The Joker: The Dark Knight

Jugadores extremos

Adicto a emociones y actividades riesgosas.

La rutina no forma parte de su estilo de vida.

Sin dirección al igual que impulsivos.

Desafían todo tipo de autoridad.

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Tyler Durden: Fight Club

Apariencia encantadora

Tendencias narcisistas y obsesivas compulsivas.

Egocéntrico y superficial, amante del culto a la belleza y la perfección.

Parecen muy sociables y seguros de sí mismos. Disfrutan ser superiores.

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Patrick Bateman: American Psycho

El síndrome del jefe

Los jefes con tendencia psicopática están predestinados a convertirse en jefes de otros por su sed de dominar a los demás. Su único objetivo es el prestigio y la recompensa.

Saca provecho de sus subordinados y solo les importan sus propios intereses.

Las profesiones más comunes de los psicópatas son: CEOs, abogados, políticos, presentadores de noticias y cirujanos. Podría decirse que los peores psicópatas, usan traje.

Según el Congreso de la Sociedad Australiana de Psicología …

“… UNO de CINCO jefes podría ser un psicópata,

La proporción de este trastorno es mayor en los entornos en los que se desenvuelven los CEO que en prisión, el cual es el lugar donde aparentemente se creería que hay más. Estas tasas están aumentando.

Puede llegar a ser hasta el 21% de ese 1% de la población general ”.

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Tyrell Wellick: Mr.Robot

Grandes estrategas

No siente remordimiento ni sentimiento de culpa por torturar a quien considera un enemigo.

Bueno para leer el lenguaje corporal de sus víctimas y usarlos a su favor. Como son buenos mentirosos, saben detectar los que no lo son.

Imponen su poder y autoridad a los demás, además de que son grandes estrategas y depredadores sociales.

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Coronel Hans Landa: Inglorious Basterds

Extrañas obsesiones y talentos

Sensación de olor atrofiado: atribuido a un funcionamiento defectuoso del área frontal del cerebro según la revista australiana Chemosensory Perception.

En esta misma región residen las neuronas encargadas de controlar los impulsos, planificar y adaptarse a las normas sociales.

Algunos psicópatas pueden ser introvertidos con obsesiones peculiares y talentos excepcionalmente prodigiosos.

Oda a los asesinos literarios: Jean-Baptiste Grenouille - Arantxa Rufo

Jean Baptiste Grenouille: The Perfume

Problemas de Fanatismo

Psicópatas con sensación de vacío, exclusión de la sociedad, soledad, falta de identidad y abandono.

Estas tendencias fanáticas los llevan al extremismo puro y también a la dependencia psicológica.

El fanatismo y la obsesión por una figura pública, por ejemplo, pueden llevar a la pérdida de identidad y personalidad.
Jared Leto's (Gout-Causing) Weight Gain for 'Chapter 27' – Flashback – The Hollywood Reporter

Mark David Chapman: Chapter 27

Un giro de perspectiva a la psicopatía

Sin duda no hay mayor enigma, en mi opinión, que nosotros mismos. Estas son las razones por las que encuentro la comprensión de nuestro propio pensar y actuar, un tema sumamente impactante e interesante cuando lo relacionamos al cine. Si deseas conocer más obras que reflejen la psicopatía y los trastornos mentales me encantaría realizarte algunas recomendaciones. Cierro con un último cuestionamiento, el cual invita a la reflexión del tema:

¿Se podría recompensar a los psicópatas altamente funcionales a cambio de usar sus impresionantes habilidades de habla, convicción y detección de estafa para tener un impacto positivo en la sociedad y ser fieles a la ley? Por ejemplo, el cooperar con equipos interdisciplinarios de investigación criminal.

Estas personas han demostrado que poseen más allá de la ficción y el cine, aptitudes y habilidades sumamente destacables que podrían ser aprovechadas para el bien común. Quizá un psicópata nunca podrá ser un idealista, pero un idealista siempre estará abierto a buscar y encontrar las mejores soluciones para el bien común. Esto por muy poco convencionales que puedan parecer. El realista sabe lo que quiere; el idealista quiere lo que sabe. Y al saber distinguir entre lo malo que observa y lo mejor que imagina, también le resulta difícil ignorar esos placeres endemónicos. No hay mejor dupla como el que ayuda a los otros encontrar su propósito como el que descubre el tipo de persona que podría llegar a ser si así lo desea.

Todo sea para una mejor sociedad. Más comprensiva, más humana, más cooperativa.

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