En medio de tensiones geopolíticas y un panorama económico incierto, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) es un reto mayúsculo para el sexenio de Claudia Sheinbaum.
¿Qué viene para el futuro del tratado?
La revisión del acuerdo, prevista para julio de 2026, expone vulnerabilidades en la estrategia comercial mexicana. También pone en riesgo la estabilidad de la inversión extranjera.
El tratado mueve más de 800 mil millones de dólares al año. Sin embargo, Estados Unidos ya comenzó a presionar. Aplicó aranceles de 25 % a productos mexicanos fuera del acuerdo y de 35 % a insumos canadienses. Esto anticipa una estrategia más dura que podría impactar directamente a México.
La estrategia
Para la administración Sheinbaum, el inicio de la revisión implica maniobras delicadas. Desde Palacio Nacional se adoptó un discurso de diplomacia cautelosa. El objetivo es preservar el Tratado sin caer en confrontaciones públicas.
Sin embargo, no será un ejercicio técnico. La negociación abordará temas sensibles como migración, seguridad, fentanilo y energía.
Analistas advierten que esta revisión no se dará en un ambiente amistoso. Ildefonso Guajardo, ex negociador jefe del TMEC, señaló que México ya sufre el impacto: alrededor del 22 % de sus exportaciones enfrentan algún gravamen estadounidense.

La presión es doble. México debe evitar nuevos aranceles en sectores clave como automotriz, electrónica, farmacéutica o acero. Al mismo tiempo, necesita contener la entrada masiva de productos asiáticos a precios bajos.
Como respuesta, el gobierno mexicano planteó aranceles de hasta 50 % a importaciones de países sin tratados, como China. No obstante, la medida genera incertidumbre entre empresarios e inversionistas.
Los indicadores macroeconómicos ya reflejan tensión. En julio, el INEGI reportó una caída anual de 1.2 % en la economía mexicana. Fue el peor desplome desde febrero de 2021. Exportadores reportaron retrasos en contratos y congelamiento de expansiones.
¿Somos el único país con estos problemas?
A nivel internacional, Canadá también busca renegociar capítulos específicos del TMEC. El riesgo de una fractura en la integración trilateral es latente. Si los tres países no actúan en conjunto, Estados Unidos podría imponer condiciones más severas sobre México.
La industria mexicana depende hoy más que nunca del TMEC. Sin un plan alternativo y sin herramientas diplomáticas sólidas, el país podría perder competitividad, inversión y presencia en cadenas globales.
Para Sheinbaum, el reto no es sólo preservar un tratado. Es defender el modelo exportador que desde hace décadas sostiene a la economía nacional.
Véase más información en la página del gobierno: T-MEC


