El pasado 10 de octubre se le concedió el Premio Nobel de la Paz a Maria Corina Machado. Desde entonces, el galardón ha causado polémica en distintos países. Algunos han reaccionado de manera oficial, mientras que otros personajes limitan sus reacciones a comentarios.
Mientras la oposición venezolana y líderes en contra del régimen actual celebran el reconocimiento y su lucha por la democracia, el gobierno no. Nicolas Maduro, actual presidente de Venezuela, ha condenado el nombramiento. Maduro ordenó el cierre de la embajada venezolana en Noruega, país sede de los premios Nobel. Incluso ha llamado a Machado una “bruja demoníaca”. Más críticos de la galardonada reprochan su afición hacia Estados Unidos y apoyo a Israel.
¿La politización de la paz?
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus seguidores habían estado cabildeando abiertamente por su nominación. La Casa Blanca lamentó la pérdida del presidente, acusando al comité de “poner la política por encima de la paz”. Su administración afirma que Trump ha detenido por lo menos ocho guerras, por lo que merece el premio. Durante su último discurso en la ONU mencionó su deseo por obtener el premio varias veces.
Varios líderes globales, como Benjamin Netanyahu, han reclamado la pérdida de Trump. Incluso Machado en una entrevista con NPR, dedicó el premio a Donald Trump. El presidente estadounidense afirmó estar ayudando a la oposición venezolana en todo momento.

La reacción del gobierno mexicano fue tibia. Al preguntarle por alguna opinión al premio, Claudia Sheinbaum respondió: “sin comentarios”. Su reacción se alinea con el discurso que ella y su partido han promovido de la no intervención y enfoque en asuntos internos. Algunos sectores en el país han expresado críticas al premio, argumentando que la activista venezolana ha llamado a la intervención de Estados Unidos. Lo que consideran incompatible con la búsqueda de la paz en Latinoamérica. Sin embargo, otras voces han felicitado a Machado.
El Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado busca celebrar la lucha por la democracia. Pero esto ha confirmado la creciente polarización global.


