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¿La realidad se fabrica?

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Bastante se ha mencionado y explorado la idea de que nuestra realidad se construye mediante el uso que le damos al lenguaje, que nuestra comunicación es, en mayor parte, la que moldea nuestro pensamiento y nuestra percepción del mundo. Considero que esto es cierto y daré un breve respaldo con autores que ya han explorado dicha idea, pero ese no es el núcleo de este ensayo, sino preguntarse cómo impacta esta idea dentro de la comunicación política a través de los actores políticos y en qué medida los comunicadores perpetuamos este ciclo de “fabricación de la realidad”.

El apoyo anteriormente mencionado de la literatura, a pesar de que sean novelas no históricas, ayudarán a dar un contraste interesante con la situación política actual en el país y desdibujar los límites entre la realidad y la ficción del alcance de la comunicación política.

George Orwell, autor adelantado a su tiempo, planteó precisamente este escenario en su novela 1984. En ella aborda la idea de un gobierno restrictivo y autoritario, en el que se usa un modelo de vigilancia al estilo Big Brother para controlar a la ciudadanía, aunque no solo se limita a eso, también implementan una “neolengua”, un lenguaje diseñado para que las personas ni siquiera conciban la más mínima idea de rebeldía contra el régimen.

La neolengua incluso se estudia a más profundidad por Toledano (2006) en su artículo “La neolengua de Orwell en la prensa actual, la literatura profetiza la manipulación mediática del lenguaje”. Él identifica como “concepto novedoso” el que se introduzcan la neolengua como una herramienta para cubrir necesidades ideológicas.

En un principio solo se trataba de un lenguaje empobrecido, donde muchas palabras que pueden interpretarse con un doble sentido se suprimen, luego llega la invención de nuevas palabras que sustituyan el vacío de las que ya se han eliminado, moldeando así una nueva forma de ver el liderazgo político sin ser completamente capaces de externar sus desaciertos. Incluso categorizan el nuevo vocabulario en tres grandes grupos: las palabras de uso cotidiano, las palabras con uso estrictamente político y el vocabulario complementario de ambos que contenía conceptos más técnicos y científicos.

“La finalidad de la neolengua no era aumentar, sino disminuir el área de pensamiento, objetivo que podía conseguirse reduciendo el número de palabras al mínimo posible”. (Orwell, 1995: 293-294)

De la misma manera, considero que en la administración gubernamental actual se ha utilizado el lenguaje como una fuerte herramienta para moldear las mentes de los ciudadanos electores para tener una visión más polarizada, especialmente impulsando a través del vocabulario de sus discursos la otredad, constantemente se propone el “nosotros” contra “ellos”.


Precisamente así lo evidencia Samaniego (2023) en su análisis de las Mañaneras del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo describe como un espacio para el discurso polarizante en lugar de fungir como un medio para la rendición de cuentas. Además, con la mediatización en las redes sociales de dichas conferencias, se crea una cámara de eco con las personas simpatizantes al gobierno, pues las declaraciones que se dan por televisión nacional también se perpetúan en redes sociales.


A su vez, no se puede considerar que toda la información que emite el gobierno es verídica ya que no hay intervención intermedia antes de que los datos lleguen a los ciudadanos electores, entonces no existe un filtro entre la ciudadanía y Estado hasta que llega la interpretación de la prensa. Para ese momento es una moneda al aire definir qué proporción de la ciudadanía podría consumir de forma crítica la información que se maneja en las Mañaneras y quiénes la toman sin comparar o corroborar con otras fuentes antes de asimilarla como verdadera.


La segunda obra con la que quiero comparar nuestra situación política y también la enmarca de manera detallada el modo en que los medios de comunicación y la publicidad pueden afectar el tejido social a tal punto de normalizar ciertas situaciones.


Se trata de Cadáver Exquisito de Agustina Bazterrica, en donde se aborda una distopia en la que se legaliza el canibalismo, pero lo interesante de la novela es como Bazterrica logra plasmar a una sociedad dormida, conscientemente ignorando la gravedad de este cambio y buscan esconderlo a través del lenguaje. Puede verse algo similar actualmente con los medios de comunicación y la comunicación política, esto debido a la manera en la que se adormece a la audiencia siguiendo con la misma línea ideológica que tiene el gobierno. Pienso que los medios de comunicación y periodistas debemos hacer el esfuerzo de nadar contra corriente y combatir el juego mediático que tienen los actores políticos.

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