Inicio Portada Italia se queda sin mundial por tercera ocasión consecutiva

Italia se queda sin mundial por tercera ocasión consecutiva

309
0

El Fantasma de la Triple Ausencia

Para una nación cuatro veces campeona del mundo como Italia, la idea de no clasificar a una Copa del Mundo es una catástrofe. Que esa catástrofe se repita por tercera ocasión consecutiva es, simplemente, un golpe a la identidad y a la historia del Calcio. Tras los dolorosos fracasos rumbo a Rusia 2018 (eliminados por Suecia en el repechaje) y Qatar 2022 (derrotados por la sorprendente Macedonia del Norte), la Nazionale vuelve a caminar por la cuerda floja.

Actualmente, el equipo dirigido por Gennaro Gattuso se encuentra en una situación precaria en su grupo de eliminatorias de la UEFA. Pese a las recientes victorias (incluida la importante ante Israel que asegura, como mínimo, la repesca), Italia sigue a una distancia considerable del líder del Grupo I, Noruega, que ha sido implacable.

Las Cuentas de la Desesperación

Si bien la victoria de 3-0 ante Israel les dio un respiro y el boleto a la repesca, la posibilidad de clasificar directamente al Mundial 2026 es, honestamente, solo un sueño matemático:

Clasificación Directa: Italia, que ha jugado un partido menos, necesitaría ganar sus tres encuentros restantes (incluido el crucial contra Noruega) y, además, esperar que Noruega no sume más puntos. El mayor obstáculo es la diferencia de goles, donde los nórdicos tienen una ventaja abismal. Remontar esa brecha parece una hazaña más de guion de película que de realidad deportiva.

El Camino del Repechaje: Este es el escenario más probable. Italia ha asegurado el segundo lugar, lo que le permite acceder a la temida repesca (o play-offs), el mismo camino que les costó la clasificación en las dos ediciones anteriores. La Azzurra acude a esta instancia como cabeza de serie, pero la memoria de las eliminaciones pasadas pesa como una losa sobre los jugadores.

¿Crisis de Jugadores o Crisis de Identidad?

El debate en Italia es profundo y va más allá del entrenador (Gattuso tomó las riendas tras la dimisión de Spalletti). El problema radica en una generación de jugadores que, si bien son talentosos, no parecen tener la “jerarquía” ni la “garra” histórica de sus antecesores. La fragilidad defensiva y la inconsistencia en el mediocampo, sumadas a la falta de un goleador histórico consolidado (Mateo Retegui, el actual referente en el ataque, ha sido un alivio reciente), hacen que Italia sufra contra rivales que antes despachaba sin esfuerzo.

La posibilidad de que una de las selecciones más importantes del mundo se pierda tres Copas del Mundo al hilo es un síntoma grave de los fallos estructurales en la formación y desarrollo del fútbol italiano. Todos en la península se preguntan: ¿podrá Gattuso exorcizar el fantasma de la repesca y evitar la humillación de la tercera ausencia consecutiva? El camino es angosto, pero la historia de la Azzurra exige que luchen hasta el último aliento.