La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) enfrenta una de sus mayores crisis hídricas en los últimos años. Hasta ahora, sabemos que esta afecta a miles de ciudadanos de más de 100 colonias. Entre ellas, Ciudad Granja, donde se encuentra nuestra universidad, es una de las más afectadas. Sin embargo, poco se habla de que las mascotas de los hogares también enfrentan las consecuencias. Tanto los perros como los gatos son animales muy perjudicados por la mala calidad del agua. De hecho, los gatos, por su especial relación con el líquido elemento, sufren cuando la calidad de este disminuye.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del 2025, en Jalisco existen 77.3 millones de mascotas. La mayor parte de ellas son caninos y felinos. En total, en nuestro estado hay 41.2 millones de perros, 19.2 millones de gatos y 16.9 millones de otras mascotas (ENBIARE, 2025).
En palabras de Patricia Rodríguez, propietaria de una clínica veterinaria, el agua provoca problemas gastrointestinales en perros y gatos. Algunos ejemplos son el vómito, la diarrea y la diarrea con sangre, derivados del consumo de agua de la llave. En este sentido, la veterinaria comentó que durante los exámenes coprológicos se detectaron dos parásitos que afectan al animal: Trichomonas y Giardia.
Este problema, que afecta a seres humanos y animales, tiene su origen en las fuentes de suministros que se encuentran en el estado. El investigador de la UdeG, Arturo Gleason, nos platicó que, los elementos y las sustancias, son captados desde la fuente de abastecimiento. Posteriormente, cruzan por canales, tuberías o un canal abierto, el cual recibe contaminación. A la par, los sistemas de limpieza son viejos, por lo que son insuficientes para limpiar ese grado de polución.
Debido a esta crisis del agua, millones de mascotas corren el riesgo de enfermarse y de sufrir consecuencias para su salud. Para prevenirlo, necesitan recibir un servicio médico, el cual puede ir desde pequeños medicamentos de bajo costo hasta tratamientos que pueden superar la cifra de mil pesos mexicanos.
En concreto, las mascotas que más sufren este problema son las crías de razas pequeñas y los ejemplares de mayor edad. Por su parte, los animales de gran tamaño son más resistentes. “Los animales más vulnerables son los que están en las orillas de las edades, generalmente los que son más jóvenes, las crías, y también depende de la raza”, detalló Patricia Rodríguez.
Punto de quiebre entre los ciudadanos
En una encuesta hecha a 867 personas entre el 11 de marzo y el 29 de junio de 2026 por parte de la campaña #ElSiapaQueQueremos, el 82.9 % de los reportes describieron el agua con mal olor, con sedimentos, al igual que turbia. La encuesta fue elaborada por el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC).
Para conocer un poco más sobre la crisis de agua para los animales domésticos, platicamos con Columba Martínez y José Ramírez, vecinos que tienen mascotas y residen en el fraccionamiento Revolución, en Tlaquepaque, Jalisco. Ellos nos dieron a conocer cómo enfrentan este problema, que se registra desde hace seis años; sin embargo, este acontecimiento ha aumentado.
En sus domicilios, este elemento, necesario para vivir y llevar una vida normal, “huele a podrido, como si fuera de drenaje, y se pone de un color amarillo intenso”, comenta José Ramírez. “Cafezoso, haz de cuenta como si vieras un arroyo en época de lluvias, con lodo y con todo, como si fuera agua sucia de canales”, señala Columba cuando se le pregunta por las características del agua. Incluso ambos reconocen que, algún tiempo atrás, habían observado cómo sus mascotas rehusaban tomar agua de la llave cuando aún ellos se la ofrecían.
Cada gota se paga doble…
Para resolver este problema, Columba empezó a proporcionarles agua del garrafón, en la cual invierten más de 820 pesos mensuales. Por su parte, José se vio en la necesidad de invertir en dos filtros, que costaron 2 mil 600 pesos mexicanos. Lamentablemente, este precio resulta imposible de pagar para la mayoría de familias mexicanas.
Durante la entrevista, José explicó el proceso para cambiar el filtro, que además implica gastar más dinero. “Cada cambio de filtro se puede hacer cada tres, cada seis meses, pero se tiene que lavar cada 15 días o depende de cómo esté tan sucio el filtro, pero el repuesto se tiene que cambiar cada seis meses y tiene un costo de 200 pesos, pero como son dos, son 400 pesos cada vez que se cambia”, comentó José Ramírez.

Casos como el de Columba y José pueden presentarse en distintas casas alrededor de la ZMG. Por ello, es esencial que se tomen medidas rápidas y eficaces ante este tema porque con el paso del tiempo, cada vez más personas y mascotas empezarán a sufrir las consecuencias de la mala calidad del agua en la ciudad.
Es esencial que, cuando se aborde el tema de los contaminantes en el agua, se ponga en la mesa la situación de las mascotas, que también son víctimas de este problema. Sobre todo teniendo en cuenta que estos compañeros de cuatro patas han pasado a convertirse en amigos e incluso, como muchos los llaman, en “perrihijos”, ya que en muchas familias se les otorga un valor similar o superior al de un ser humano.



