El Atlas Fútbol Club, fundado en 1916, en una cafetería por un grupo de jóvenes tapatíos que habían conocido el fútbol en Inglaterra, nació con una identidad clara: el juego elegante y de toque.
Desde sus inicios, se convirtió en un referente del balompié jalisciense y en uno de los equipos más queridos de Guadalajara. La cúspide llegó en 1951, cuando los rojinegros conquistaron su primer título de liga siendo los primeros campeones de Jalisco. Con figuras como “La Tromba” Garibay, los hermanos Márquez y el mítico Tomás Balcázar. Sin embargo, esa gloria se volvió esquiva durante más de 70 años, dejando al club como símbolo de fidelidad a pesar de la sequía.
A lo largo de las décadas, Atlas se consolidó como una cantera inagotable. De su semillero, los “Zorros” dieron al fútbol mexicano talentos como Rafael Márquez, Andrés Guardado, Oswaldo Sánchez o Jared Borgetti, quienes brillaron en la selección nacional y en ligas extranjeras. Antes de lo campeonatos el equipo tapatío sufrió de problemas de descenso y poco a poco fue saliendo de ahi y en 2013 logró la hazaña de salir de esos problemas y así consumar un momento histórico en sus libros.
La espera terminó en diciembre de 2021, cuando bajo la dirección de Diego Cocca, Atlas venció a León en el Estadio Jalisco y rompió la maldición con su segundo campeonato. La hazaña se repitió en 2022 con el bicampeonato, una gesta histórica que colocó de nuevo al club entre los grandes del fútbol mexicano.
Hoy, Atlas sigue siendo mucho más que títulos: es identidad, cantera y una afición que convirtió la fidelidad en un estilo de vida. Los rojinegros, con su historia de sufrimiento y gloria, representan la pasión más pura del balompié nacional. Con una afición que nunca abandonó las gradas y un legado basado en la formación de talento, Atlas ha demostrado que su grandeza no solo se mide en trofeos, sino en el peso cultural y emocional que ha dejado en el fútbol mexicano.28


