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Inestabilidad en Perú: se destituye a Dina Boluarte

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Imagen de Aristegui Noticias

En la madrugada del 10 de octubre el Congreso de Perú aprobó la destitución de la presidenta Dina Boluarte. La votación fue casi unánime, con 118 votos a favor. Este hecho marca un nuevo y dramático giro. Por lo tanto, se consolida la crisis política institucional del país. La mandataria fue citada para su defensa. Sin embargo, rechazó el procedimiento: sus abogados lo consideraron inconstitucional.

El relevo se produce en un contexto de grave crisis de inseguridad ciudadana. José Jerí, presidente del Congreso, asumió la presidencia inmediatamente. Su primera promesa fue clara: declaró la guerra a la criminalidad. Jerí dirigirá el país hasta las elecciones, que están previstas para abril de 2026.

Parece ser que en Perú la estabilidad sigue siendo un sueño lejano.

Imagen de La Jornada Maya
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El final de un ciclo de tensión

Boluarte finaliza un mandato de dos años y diez meses, ya que asumió el poder a finales de 2022. Reemplazó a Pedro Castillo tras su destitución. De hecho, su gobierno se sostuvo por el apoyo de un sector de la derecha. No obstante, fueron esos mismos grupos quienes impulsaron su salida.

Las acusaciones contra Boluarte eran muy severas. Por un lado, se la investigó por enriquecimiento ilícito. Esto se debió al presunto uso de relojes de lujo. Por otra parte, enfrentó cargos por la muerte de decenas de personas en las protestas. Los argumentos presentados ante el Congreso para destituirla no se limitaron a faltas éticas o políticas, sino que también incluyeron el impacto negativo de su gestión en la economía nacional. Se argumenta que el aumento del crimen afectaba la inversión.

Perú ha tenido seis presidentes desde 2018. Adicionalmente, tres exmandatarios están actualmente en prisión. Este historial demuestra la extrema fragilidad del sistema. El país no encuentra la continuidad necesaria. En consecuencia, cada gobierno es provisional.No se sabe si esta nueva transición traerá la calma anhelada o si es solamente otra etapa en la rueda giratoria del poder.

Lo que no puede negarse, es que los peruanos merecen un liderazgo enfocado en el futuro. El problema es que la inestabilidad sigue consumiendo todas las energías.