Tal día como hoy, hace 71 años, las mujeres pudieron votar por primera vez. Por eso, como cada 17 de octubre, hoy se conmemora en México el Día del sufragio femenino. Fue 1953, durante la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines, cuando se aprobó una reforma constitucional que reconocía a las mujeres como ciudadanas con pleno derecho. Esta decisión no solo les otorgó el derecho al voto, sino también el de ser votadas para cargos de elección popular. Así, las mujeres comenzaron a participar activamente en la vida política del país, lo que marcó un avance en la democracia de nuestro país.
El 3 de julio de 1955, las mexicanas votaron por primera vez en elecciones federales. Más de un millón de mujeres acudieron a las urnas, lo que generó un cambio en la historia política y social de México. Aunque este triunfo fue histórico, el camino hacia la igualdad no terminó ahí; las mujeres continuaron luchando por más derechos. Con el paso de los años, esa participación permitió impulsar la futura legislación sobre paridad de género.

Claudia Sheinbaum y el legado de las mujeres en política
Hoy, 71 años después, la elección de Claudia Sheinbaum como presidenta de México refleja ese avance. Su triunfo demuestra cómo las mujeres han consolidado su presencia en los espacios de poder. En las últimas décadas, han ocupado el 50 % de los escaños en el Congreso, gracias a reformas surgidas de la lucha feminista. A pesar de estos logros, aún existen desafíos relacionados con la igualdad en derechos y oportunidades.

En 1982, Rosario Ibarra de Piedra hizo historia al ser la primera mujer en postularse como candidata a la presidencia. Aunque no ganó, su candidatura marcó un hito crucial en la política mexicana, pues abrió paso a la participación femenina en elecciones presidenciales.

La lucha no ha terminado
A pesar de los avances, las mujeres en México enfrentan obstáculos en su búsqueda de una verdadera igualdad. La brecha salarial y la violencia de género son los escollos más acuciantes. También lo es la falta de acceso a posiciones de liderazgo, el llamado techo de cristal.
Aunque la legislación sobre paridad ha permitido una mayor representación, es fundamental que se aborden estas desigualdades. La llegada de Sheinbaum al poder simboliza un cambio importante, pero también recuerda que queda mucho por hacer para alcanzar una sociedad más equitativa.
La elección de una mujer como presidenta es un avance significativo, pero no debe verse como un punto final. Es necesario seguir impulsando políticas públicas que garanticen la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida. El reto de México en el siglo XXI es continuar construyendo una sociedad donde las mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades que los hombres.