7En el pequeño rincón de Vida Universitaria dentro de la Universidad Panamericana se transforma algunas tardes en algo distinto al aula. Entre vino, canapés y un murmullo expectante, estudiantes de diversas carreras se reúnen para escuchar y dialogar con especialistas que traen perspectivas nuevas. Es Diálogos UP, una iniciativa que busca abrir conversaciones profundas y plurales dentro del campus.
Un foro íntimo para pensar la realidad mexicana
El 2 de octubre, fecha cargada de memoria histórica, el espacio recibió a la Dra. María Guadalupe Martínez Fisher, profesora e investigadora del Instituto de Humanidades de la UP Guadalajara. Licenciada y maestra en Filosofía, doblemente doctorada y miembro activo de la Sociedad de Estudios Kantianos en Lengua Española, Martínez Fisher llevó a los alumnos a reflexionar sobre un tema que suele incomodar: “Crímenes del Estado mexicano”.
“Me parece un tema necesario —explicó en entrevista—. En la comunidad universitaria debemos pensar y dialogar qué podemos hacer al respecto”.
Crímenes de Estado que marcan la memoria del país
Durante la charla, la filósofa recorrió episodios que marcan la memoria del país. Abrió hablando de la masacre del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco; después, recordó la matanza de Acteal de 1997. Más tarde, mencionó la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en 2014 y, ya en tiempos recientes, el incendio de 2023 en un centro de detención migratoria.

Además, señaló la violencia y la censura que enfrentan los periodistas y el descubrimiento del Rancho Izaguirre, un caso que conmocionó a México. También habló de la violencia que se normaliza y de las más de 128 mil personas desaparecidas registradas en México.
Reflexivos, muchos estudiantes tenían la misma pregunta: ¿cómo actuar ante una realidad violenta que parece inmóvil? La respuesta de Fisher fue clara y desafiante:
“Nos encontramos en un momento crítico donde reina la desesperanza, pero el peor escenario es seguir pensando que no podemos hacer absolutamente nada”.
“Podemos hacer cambios desde nuestro propio oficio o carrera; no todos deben ser activistas, pero sí ciudadanos críticos”, añadió.
La académica contó que aceptó participar porque le atrae el formato: “Me motivó que es diálogo. Quería saber cómo ven los estudiantes estos temas”, confesó. También subrayó que la universidad debe ser más que un espacio para estudiar y conseguir trabajo:
“La comunidad universitaria no solo tiene que aspirar a formarse en lo técnico que implica su profesión, sino en la conciencia y justicia social que nos involucra a todos sin excepción”.
Al caer la tarde, con copas vacías y cuadernos llenos de ideas, quedó clara la fuerza de este foro universitario. Es mucho más que una charla ocasional; es un recordatorio de que el pensamiento crítico y el encuentro entre generaciones siguen siendo una forma poderosa de resistencia.


