¿Realmente necesitamos una rutina de skincare de 10 pasos?
Hubo un tiempo en el que cuidar la piel era simple: lavar la cara, hidratar y seguir con el día. Hoy, en cambio, abrir TikTok o Instagram es entrar a un universo donde una rutina básica parece insuficiente. La pregunta es inevitable: ¿realmente necesitamos tantos pasos o aprendimos a creer que sí?
El auge del skincare no es casualidad. Las redes sociales lo transformaron en un estilo de vida aspiracional: rutinas perfectamente grabadas, empaques estéticos y pieles sin poros visibles que construyen una narrativa difícil de ignorar. Incluso marcas que promueven el “menos es más” siguen formando parte de una industria que vive de vendernos soluciones, muchas veces en capas.
Aquí es donde vale la pena detenerse: ¿cuánto de esto es necesidad real y cuánto es marketing?
Cada producto promete algo distinto : hidratar, iluminar, reparar, pero no todos funcionan para todas las pieles. De hecho, usar demasiados productos o combinarlos sin entender sus ingredientes puede ser contraproducente. Irritación, brotes o sensibilidad son más comunes de lo que parece cuando se cae en la sobrecarga de skincare.
La piel no es universal. Lo que funciona para alguien más, no necesariamente funcionará para ti. Por eso, más que seguir rutinas largas, el verdadero valor está en entender tu tipo de piel y elegir con intención. No se trata de usar más, sino de usar mejor.
También es importante reconocer que las redes han reforzado expectativas poco realistas. Muchas de las pieles que vemos están influenciadas por iluminación, edición y genética. Esto no significa que los productos no sirvan, sino que las expectativas muchas veces están desfasadas de la realidad.
Aun así, no todo es negativo. El boom del skincare también ha impulsado conversaciones sobre autocuidado y salud de la piel, además de romper estereotipos: cada vez más hombres se interesan por este tema, algo que antes se consideraba irrelevante.
Paralelamente, empieza a surgir una tendencia opuesta: el regreso a lo simple. Rutinas más cortas, ingredientes clave y una relación más intuitiva con la piel.
Tal vez la respuesta no está en eliminar el skincare ni en seguirlo al pie de la letra, sino en encontrar un punto medio. Porque al final, el problema no es tener una rutina de 10 pasos… sino creer que la necesitas para tener una piel “correcta”. Y quizá, más que seguir tendencias, la verdadera clave está en aprender a escuchar lo que tu piel realmente necesita.


