Tras la victoria en los Premios Óscar el pasado domingo 2 de marzo, y la popularidad que alcanzó la película Flow desde su estreno a nivel internacional, el país de origen del director Gints Zilbalodis, Letonia, ha mostrado su total orgullo al filme con varios reconocimientos en su honor. Siendo la primera película proveniente de este país en ganar un Óscar y colocándolo en el mapa del cine y el arte.
Flow es una película animada destacada por el hecho de que todos sus personajes son animales y no hay diálogos expresos durante todo el metraje. Con un gatito como protagonista y una historia simple que ha logrado conectar con todo tipo de audiencias, sobre todo en países como en México, al que el director ha expresado continuamente agradecimiento.
Estatua en Riga
En la ciudad natal del director, Riga, se colocó una estatua con la imagen del protagonista de la película. El gato negro, al que el propio director apoda “Gatito de Flow”, se ha colocado sobre las letras turísticas en el centro, impulsando el orgullo del país en ser sede oficial de su protagonista y su creador.
“Una estatua del gatito de Flow apareció en Riga. Solo espero que no haya una inundación”
Expresó Gints a través de sus redes sociales y haciendo referencia la trama central de la película.
Museo de Arte de Letonia
En el museo de Letonia también se pretendió honrar el éxito conseguido.
En el tercer piso se colocó una vitrina especial para todos los premios ganados por la película, entre otras dos estatuas de gatos, miles de ciudadanos acudieron tan solo el primer día para presenciar de cerca lo que ahora consideran un logro nacional y ya no solo del equipo a cargo de la producción y creación de Flow.
Exposición que se dio a conocer a través de la cuenta de X del director, que con orgullo expresó:
Una vez pasado un tiempo, los premios volverán a casa con su director y equipo.
Para suerte de Letonia, aún falta que la película sea estrenada en los países asiáticos como China, dando espacio para que más culturas contribuyan al éxito de Flow. El éxito de la película no solo da orgullo y pertenencia nacional a su país, sino que da oportunidades a que el cine pequeño sea reconocido a nivel internacional para ser apoyado e impulsado, y así más naciones como Letonia, comiencen a figurar más allá de sus fronteras.