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El 2 de octubre no se olvida

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“Atravesamos la hoguera y ahora somos a prueba de fuego”, “el silencio ante los genocidios es complicidad”, “el orgullo universitario son voces silenciadas”. “¡El 2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!”.

Estas fueron algunas de las consignas que se proclamaron el pasado 2 de octubre desde la Secretaría de Relaciones Exteriores en Tlatelolco, en la Ciudad de México por la movilización con motivo de conmemorar los 57 años desde la matanza estudiantil de 1968.

Se unieron a la marcha estudiantes de distintas universidades, entre ellas la UNAM y el IPN, madres buscadoras y miembros de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México. Los diferentes grupos exigieron la justicia y libertad de expresión que no se proporcionó a los estudiantes en su momento, y se busca que este terrorífico antecedente no se repita nuevamente y no se utilice la fuerza para callar a quienes alzan su voz para exigir condiciones mejores y más justas.

La matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 se desencadenó a partir de una serie de acontecimientos donde se veía el trato hostil de las autoridades hacia los estudiantes. Los estudiantes de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y el IPN (Instituto Politécnico Nacional) se organizaron para protestar en contra de la violencia hacia estudiantes, la cual fue reprimida ahora por un grupo de granaderos. Luego, otras universidades se sumaron al movimiento y se declararon en huelga. Posteriormente el Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN.

Finalmente llegó el 2 de octubre, se convocaron a los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas para un mitin. Antonio Fonseca, en ese entonces un estudiante de la preparatoria 9, relató en una entrevista cómo se vivió la masacre.

Menciona que se encontraban un orador y el “maestro de ceremonias” del evento, quien interrumpía constantemente al primero alertando de la llegada del Ejército a la Plaza; después un helicóptero sobrevoló el lugar y en un momento determinado en el cielo se veía la estela de luz que dejaban las bengalas que el mismo helicóptero arrojó, esta fue la señal para que comenzaran a atacar.

Algunos manifestantes lograron escapar del tiroteo y se refugiaron en los departamentos de los edificios cercanos, pero esto no los salvó del ejército. Sin ninguna orden judicial, los soldados irrumpieron en cada uno de los departamentos para capturar a los jóvenes que se habían ocultado en ellos.

El número oficial de muertos por la masacre ascendió a 30 decesos. En los hospitales se reportaron 53 heridos graves; no obstante, se calculó que el número de detenidos en el Campo Militar Número Uno llegó a 2,000 mil.

En la marcha también se manifestaron las madres buscadoras, quienes anhelan un esclarecimiento de las situaciones de inseguridad que viven y el desentendimiento de las autoridades. También se dio un espacio para proclamar el cese al fuego en Palestina.

https://www.youtube.com/watch?v=ub8_VZx4tp4