El Congreso de la Ciudad de México aprobó nuevas reformas a la Ley de Residuos Sólidos para frenar la contaminación causada por el fast fashion, una de las industrias más dañinas para el medio ambiente a nivel global.
La iniciativa busca que la ciudad adopte un modelo de economía circular, donde la ropa, el calzado y otros textiles desechados puedan tener una segunda vida mediante el reciclaje y el reúso. La idea es sencilla: reducir la presión sobre los sistemas de recolección de basura y, al mismo tiempo, fomentar hábitos de consumo más conscientes entre los ciudadanos.
Reformas aprobadas
Las modificaciones agregan nuevas fracciones a los artículos 3, 6 y 10 de la ley vigente. La Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) y las 16 alcaldías tendrán la responsabilidad de crear e implementar programas de recolección, reciclaje y aprovechamiento de residuos textiles.
Durante la sesión, el legislador Juan Estuardo Rubio Gualito (PVEM) explicó que también se lanzarán campañas de concientización ciudadana. Estas buscan que las personas intercambien y reutilicen prendas, adoptando alternativas al consumo desechable.
Por su parte, la diputada Elvia Estrada Barba, presidenta de la comisión dictaminadora, alertó sobre los efectos del ‘fast fashion’. “Contamina cuerpos de agua y sobrecarga los sistemas de gestión de residuos en la capital”, afirmó.
Las reformas permiten a la SEDEMA firmar convenios con la industria textil y minoristas, según la disponibilidad presupuestal, para fortalecer los programas. Además, se prevé la apertura de centros de recolección textil en coordinación con alcaldías y entidades ambientales, acciones que se implementarán de manera inmediata.
Esta iniciativa representa un paso importante hacia una gestión más sostenible y responsable de los residuos urbanos. También invita a autoridades y ciudadanos a trabajar juntos para reducir el impacto ambiental de la industria de la moda.
El objetivo final es claro: disminuir el desperdicio y fomentar la reutilización de prendas y que la moda rápida deje de ser una amenaza para el planeta y se convierta en una oportunidad para consumir de manera más responsable.



