Escrito por: Salvador Sánchez
El Mundial 2026 representó una de las pruebas de movilidad más importantes en la historia reciente de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Durante varias semanas, la ciudad recibió miles de visitantes nacionales e internacionales que se desplazaron entre el estadio, el FIFA Fan Festival, hoteles, corredores turísticos y municipios vecinos, poniendo a prueba la capacidad de coordinación entre los distintos sistemas de transporte.
Más allá de los cuatro partidos disputados en Guadalajara, el mayor reto fue metropolitano. El Estadio Guadalajara se encuentra en Zapopan, mientras que una parte importante de los visitantes se hospedó y realizó actividades en Guadalajara, Tlaquepaque y otros municipios. La experiencia confirmó que la movilidad no depende de una sola ciudad, sino de una red integrada de infraestructura, transporte y comunicación entre gobiernos.
El torneo también dejó avances tangibles. La apertura de la nueva conexión vial hacia el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, junto con la incorporación de la bahía exclusiva para plataformas como Uber y otros servicios de transporte, mejoró significativamente el flujo de pasajeros y redujo uno de los principales puntos de conflicto que históricamente enfrentaba la terminal aérea. De igual forma, las intervenciones realizadas en la carretera a Chapala facilitaron el acceso al aeropuerto y demostraron que la inversión en infraestructura puede traducirse en una mejor experiencia para residentes y visitantes.
Ahora el desafío será mantener estos beneficios una vez concluido el evento. La pregunta no es únicamente si las obras funcionaron durante el Mundial, sino si podrán conservarse, complementarse y administrarse para responder al crecimiento permanente de la ciudad.
La movilidad peatonal también demostró ser un componente esencial de la experiencia urbana. Banquetas continuas, cruces seguros, señalización e iluminación facilitaron el desplazamiento de miles de personas entre estaciones de transporte, zonas turísticas y sedes oficiales. Son mejoras que continúan generando valor mucho después del silbatazo final.
El Mundial confirmó además las fortalezas que Guadalajara ya venía construyendo. La ciudad llegó al torneo como la mejor posicionada de México en el índice Copenhagenize 2025, reflejo del desarrollo de su infraestructura ciclista y de una visión más amplia sobre movilidad sustentable. Al mismo tiempo, el evento permitió identificar nuevas oportunidades para fortalecer la conectividad metropolitana y la coordinación institucional.
Más que un desafío logístico temporal, el Mundial dejó un referente sobre cómo la infraestructura, el transporte y la planeación pueden transformar la experiencia de una ciudad. El siguiente paso será convertir esas soluciones implementadas para un evento global en mejoras permanentes para quienes viven y se mueven diariamente por la metrópoli.
