El mundo se encuentra en constante cambio. Sin embargo, también los humanos evolucionan. Conforme pasan los años, adquirimos responsabilidades distintas al pasado. Comenzamos a ir a la universidad, al trabajo o a una actividad extraescolar. Aunque todas esas experiencias suelen ser interesantes, para llevarlas a cabo muchas veces dejamos de convivir con los nuestros.
Roberto Rojas, quien hasta hace unos días era el director del Instituto de Humanidades de nuestra casa de estudios, asegura que los alumnos de la universidad son los que menos tiempo pasan con sus seres queridos.
De acuerdo con el profesor, quien cuenta con una Maestría de Matrimonio y Familia en la Universidad de Navarra, una de las razones de esas escasas convivencia son los horarios, que suelen ser poco elegibles. De igual manera, los estudiantes invierten mucho tiempo en traslados, a veces incluso más de una hora y media.
Vida de los universitarios
La realidad de la Universidad Panamericana se puede trasladar a otras instituciones académicas. Esta el ejemplo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Ahí se encuentra Sebastián Cabrera, quien está a punto de egresar de la carrera de Ingeniería en Sistemas. Él asegura dedicar a la universidad 30 horas, incluyendo los traslados, que suelen llegar a ser de dos horas por día.
A esto hay que añadir sus actividades extracurriculares, como piano y baile, por lo que sus jornadas superan por mucho las ocho horas. Además, dedica 30 horas a su trabajo de medio tiempo. Como consecuencia de todo ello, Sebastián únicamente convive con su familia en la noche y solo cuatro horas los fines de semana.
Una situación parecida experimenta Joaquín Oseguera, estudiante del Tecnológico de Monterrey. Joaquín dedica a sus estudios un total de seis horas al día, incluyendo los trayectos en carro a cada nuevo destino. Así como Sebastián, Joaquín también labora medio tiempo.
Entre semana, él convive pocas veces con sus seres queridos, debido a que su padre trabaja durante todo el día. Asimismo, su hermana acude a clases en las primeras horas, y regresa hasta la tarde, cuando Joaquín se traslada a la escuela.
La reducción en la convivencia familiar se puede deber a distintos factores. Para Roberto Rojas, existen cuatro causas principales: la realidad económica, que obliga a los padres de familia a pasar muchas horas en el trabajo, la durabilidad de los matrimonios, la duración de los traslados y la cantidad de tiempo que se le otorga a las redes sociales.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo del 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la utilización de medios de comunicación masiva se mantiene en el primer lugar. Así lo experimentan el 92.7 % de los hombres y el 90.8 % de las mujeres.
Por su parte, la convivencia familiar y social pasa a segundo plano, con el 78.6 % de mujeres y el 72.8 % de hombres. Esto demuestra que preferimos pasar tiempo consumiendo medios de comunicación a disfrutar de la convivencia familiar y social.
Para tener contexto del uso de internet y redes sociales en nuestro país, podemos recurrir a Datareportal. Sus estadísticas reportan que, para finales del 2025, en México 110 millones de personas utilizaban internet. Para octubre del mismo año, existían 99 millones de usuarios en redes sociales alrededor del territorio nacional.
Actividades extracurriculares vs tiempo en familia
Las actividades extracurriculares aportan grandes beneficios a las personas. Sin embargo, también nos pueden quitar el tiempo para crear o reforzar relaciones. Así un estudiante promedio puede llegar a estar hasta 12 horas fuera de su hogar.
Para Yiro Torres, alumno de la UNIVA, las actividades de recreación y los estudios tienen una influencia en la reducción del tiempo con sus seres queridos. A pesar de ello, aprovecha los fines de semana para convivir hasta 10 horas con ellos.
Sin duda, el tiempo en familia ha disminuido en los últimos años, sobre todo en el entorno de jóvenes que se encuentran cursando la universidad. Esto se debe a que a su vida llegan otras responsabilidades aparte de los estudios.
Aun así, si se cuenta con la voluntad para ello, todavía es posible platicar con nuestros seres queridos. Los fines de semana son una buena oportunidad para aprovechar y coexistir con los humanos que más amamos.
Al final todo pasa por fomentar el tiempo de calidad. No se trata de estar solo físicamente, sino de compartir buenos momentos y experiencias con los nuestros. Sin duda, platicar con nuestros allegados es una actividad que nos otorga beneficios y experiencia. Esto lo saben perfectamente tanto los alumnos, como los profesores foráneos y extranjeros, quienes, como nuestra profesora de Periodismo Digital, Elba Díaz Cerveró, cada día nos recuerda cómo añora a su familia y lo que desea pasar tiempo con ella en España.
