Este jueves, el Congreso de la Unión consumó la reforma a la Ley de Amparo promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum. Los cambios buscan permitir que el Estado cobre créditos fiscales de grandes deudores aun cuando haya amparos judiciales.
La reforma fue aprobada en el Senado mediante votación apresurada: 81 votos a favor contra 37 en contra. No pasó por comisiones, se aprobó “fast track”. Además, se incluyó un artículo transitorio que aplica la nueva ley a casos ya en trámite.
Sheinbaum rechazó ese artículo de retroactividad pues, dijo, viola el principio constitucional de irretroactividad previsto en el artículo 14. La oposición y expertos han calificado la maniobra como un “fraude legislativo”.
Tras la aprobación en el Senado, la minuta fue turnada al Ejecutivo Federal para su ratificación definitiva.
Cambios sustanciales y afectaciones al amparo
La reforma redefine quién tiene “interés legítimo” para pedir un amparo, lo que puede limitar el papel de colectivos y organizaciones. También se reducen los supuestos en que un juez puede conceder suspensiones que paralicen acciones del Estado.
Por otro lado, se incorporan medidas de digitalización, se establecen plazos más estrictos para dictar sentencias y se armoniza la ley con reformas al Código Fiscal y al Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Los defensores del cambio argumentan que es necesario agilizar la justicia y frenar abusos con amparos dilatorios.
Críticas y advertencias al Poder Legislativo
Organizaciones civiles, expertos constitucionalistas y partidos de oposición han advertido que la reforma podría debilitar derechos fundamentales. Denuncian que el Legislativo actúa con una “mayoría aplastante” para imponer una agenda recaudatoria.
Asimismo, temen que el nuevo marco obligue a los ciudadanos a litigar en condiciones menos favorables frente al Estado. Algunos legisladores del propio oficialismo expresaron reticencia hacia ciertas cláusulas.
La senadora panista Guadalupe Murgía, calificó la reforma como “Ley de desamparo” y que debilita al juicio de amparo. “Hoy queda más que claro que la supuesta corrección a la retroactividad fue una cortina de humo, una simulación para desviar temporalmente la opinión pública del perjuicio más grave que representa la reforma a la Ley de Amparo, que es cuando limita la suspensión del acto reclamado. El amparo, compañeras, compañeros, nació para poner un alto al abuso de poder.”
Finalmente, organizaciones ambientales y sociales señalaron que esta reforma podría limitar la capacidad de impugnar proyectos que afectan al medio ambiente o comunidades vulnerables, al restringir el acceso al amparo.
