El Despertador Panamericano

La cultura de la inmediatez y la Inteligencia Artificial

«Hemos cambiado el foco de construir los cimientos del poder de la sociedad sobre la naturaleza a todo lo contrario: a la cultura de la inmediatez, del placer, de la individualización… a identificar la visión de la felicidad con el aumento del consumo….»…  –  Zygmunt Bauman     

Sociólogo y filósofo, Bauman explica este fenómeno en su libro “La cultura en el mundo de la modernidad líquida”. En ella, describe cómo la cultura tiende a comportarse en la sociedad líquida dejando de ser un agente de cambio a ser en algo más permeado por el consumo, menos orientada a lo colectivo. Se hace referencia a una transición de conceptos sólidos a lo líquido debido a los cambios que trajo consigo la modernidad, diluyendo instituciones sociales, el sistema político y las relaciones humanas.
Con la IA y su constante evolución, siendo el motor de cambio de estos últimos años a pasos agigantados, conlleva una serie de adaptaciones que han orillado a estar en constante cambio a la sociedad sin pausa y sin fijar ningún punto de referencia (algo sólido). Este aspecto resalta el planteamiento de Bauman, el cómo la sociedad tiende a ser impaciente por respuestas rápidas inclinándose por el consumo como experiencia instantánea. ¿Esto qué consecuencias trae?
La cultura de la inmediatez se ve reflejada con la presencia de la inteligencia artificial con la que vemos y pedimos resultados inmediatos cada vez más frecuentemente. En la sociedad líquida más el auge de la IA, se intensifica este actuar el humano en el que tiende a actuar mediante atajos, despegándose de la sociedad y relaciones; que a su vez debilitan el aspecto humano-relacional. 
Nuestra sociedad hoy en día está ansiosa de resultados inmediatos, la cultura de la tolerancia parece irse perdiendo poco a poco y el cultivo de lazos sociales y afectivos puedan ir siendo desplazados. Incluso la manera en la que se vive la vida es apresurada, la cultura gratificación inmediata se busca en todos lados, todo esto con el miedo de no alcanzar lo que para el día de mañana se habrá esfumado o que se verá reemplazado.

¿Cómo usar la IA sin perder lo humano?

Un aspecto a destacar del uso de las IAs, es que ha puesto en jaque la manera en la que concebimos a la persona, ¿solamente un ser racional y, por lo tanto, reemplazable por la IA? O como un ser racional, que siente, y piensa. La IA me hace cuestionarme qué es aquel elemento que nos hace humanos, más allá de un aspecto racional. ¿Por qué una inteligencia artificial habría de reemplazarnos?

¿Qué pasa cuando ya nada nos llena? La aceleración de la IA, la cultura del consumo, el individualismo, el desapego de los vínculos humanos. Cabe cuestionarnos si esta modalidad puede alejarnos de las relaciones humanas en búsqueda de resultados expeditos para sentar las bases de una corriente del  hiperindividualismo en el que la persona se vea despojada de su humanidad.

Se debe de priorizar un uso de la IA que equilibre la prisa del mundo exterior con la reflexión de la presencia interna. Cultivar un pensamiento en el que se ve a la persona como un individuo con dotado con esencia, con personalidad y características únicas, no como una máquina que tan solo tiene una aportación, utilitariamente hablando, a la sociedad.

 

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