El Despertador Panamericano

Cierre del gobierno federal de Estados Unidos

El miércoles 1 de octubre, se activó el cierre del gobierno federal o “shutdown” en el que se diversas agencias federales pausaron sus actividades tras una falta de acuerdo por la parte de los demócratas y republicanos para aprobar una Ley de gastos del gobierno del presidente Donald Trump.

Cada año, al finalizar el año fiscal, el Congreso de Estados Unidos debe aprobar los fondos que permitieran seguir funcionando plenamente a 438 agencias gubernamentales. El government shutdown implica que el gobierno se vea obligado a clasificar a los programas del gobierno en “esenciales”(seguirán laborando, aunque sin pago hasta que se reanuden fondos) y “no esenciales” (enviados a suspensión temporal sin salario).

El cierre más largo ocurrió en diciembre de 2018 con Trump en la casa Blanca y finalizó en enero de 2019 después de 35 días de paro que, según informes legislativos, costaron 3.500 millones de dólares a la economía. Casi siete años después vuelve a ocurrir lo mismo.

Los republicanos, partido del presidente en turno Donald Trump, han amenazado con que los programas y puestos gubernamentales “no esenciales” que estuvieron cerrados durante el “shutdown” se finalizarán permanentemente. Ante esto, los demócratas no han cedido, pues consideran que son acciones pensadas como “intento de intimidación”.

Aunque esta decisión ampliará los recortes efectuados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) a principios de este año, bajo la dirección de Elon Musk.

El debate enfrenta a demócratas, que exigen más recursos para sanidad y hacer permanentes las exenciones fiscales mejoradas que, expirarían a finales de año y los costos del seguro médico aumentarán drásticamente. Los republicanos, por otro lado, los acusan de destinar fondos a la atención médica de migrantes en situación irregular.

A quién afecta el cierre?

Un cierre del gobierno federal dejaría sin sueldo a 750,000 empleados, además de suspender al 87% del Departamento de Educación.

El impacto alcanzaría a 1.3 millones de militares en servicio activo, 150,000 agentes de seguridad y 13,000 controladores de tráfico aéreo, que tendrían que trabajar sin pago, con riesgo de retrasos en vuelos.

Aunque Medicare, Medicaid, la patrulla fronteriza y los agentes migratorios mantendrían operaciones, habría retrasos por falta de personal. En contraste, programas clave como el WIC de asistencia alimentaria, servicios de telesalud, tratamientos de Medicare y el seguro contra inundaciones quedarían suspendidos.

Incluso si se alcanza un acuerdo, se prevén despidos masivos: desde la llegada de Trump a la presidencia, más de 200,000 empleados han perdido su trabajo.

Ahora Estados Unidos se enfrenta a la incertidumbre de no haber podido llegar a un acuerdo tras la reunión fallida para llevar a cabo negociaciones. No solo en el aspecto interno, sino que también lleva consigo incerteza a nivel internacional. 

La Casa Blanco presentó en su página web un temporizador que va registrando el tiempo que permanece cerrado el gobierno como forma de someter a más presión pública a los demócratas. A pesar de esto, son los republicanos sobre los que parece recaer las responsabilidad de reabrir

 

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