El 12 de noviembre marcó mi debut en la decimoquinta edición de la Carrera UP, un evento que ha permanecido en el tiempo desde 2009, con las ediciones 2020 y 2021 interrumpidas por la pandemia. En el hermoso entorno del Parque Metropolitano, más de 700 participantes se alinearon para desafiar a la distancia: 5 kilómetros para algunos, 10 kilómetros para otros.
Con una preparación física limitada, pero motivado por el deseo de completar la carrera, inicié mi recorrido con determinación. Sin embargo, la desdicha se hizo evidente aproximadamente a los 15 minutos, al llegar al kilómetro 2. Un dolor agudo en el músculo tibial me obligó a reducir el ritmo durante 10 minutos hasta alcanzar los 3.5 kilómetros.
A pesar del cansancio persistente y una respiración agitada, cada paso me acercaba a la línea de meta. Los últimos 200 metros presentaron un desafío adicional; mis piernas resentían el esfuerzo y la misma zona afectada protestaba, pero la emoción de la proximidad a la meta actuaba como un incentivo.
En este tramo crucial, me encontré con un profesor de la preparatoria. Sus palabras alentadoras se convirtieron en el impulso final que necesitaba. “¡Vamos, estás en el último tramo!”, exclamó Tony, avivando mi determinación. Aceleré el paso y crucé la línea de meta con un tiempo total de 40 minutos.
Mi logro no se limitó al tiempo registrado; era la prueba de que la determinación puede superar incluso las barreras físicas. A pesar de la falta de preparación, demostré que la determinación va más allá del dolor. La decimoquinta edición de la Carrera UP se convirtió en un capítulo personal de superación y logro, destacando que, a veces, la victoria es más que el tiempo registrado; es el proceso de ir más allá de los límites autoimpuestos.
El podio fue dividido por categorías de las ramas varonil y femenil, estos fueron los ganadores de cada una de ellas: