El Despertador Panamericano

Alan Almirudis: La vida diaria de un atleta universitario en los Zorros de Mexicali

Cuando uno observa un partido de los Zorros de Mexicali, lo más fácil es quedarse con lo evidente: los puntos, las asistencias, los rebotes y la energía del público. Pero detrás de cada jugador existe una rutina silenciosa, exigente y, muchas veces, incomprendida. En una conversación cercana con Alan Almirudis, uno de los integrantes más disciplinados del equipo universitario, descubrí lo que significa vivir como atleta de alto rendimiento mientras se equilibra la vida académica.

Alan comienza su día mucho antes de su primera clase. “La disciplina empieza desde el momento en que abres los ojos”. Su alarma suena alrededor de las 6:00 a.m. y, sin importar cómo se sienta, se levanta directo a su primera sesión de tiros. “Son entre 300 y 400 tiros diarios. No siempre entran, pero se trata de mantener la mecánica”, explica. Para él, este momento de la mañana es una especie de meditación.

El verdadero reto

Después de eso, se convierte en un estudiante más, mezclándose entre clases, tareas y trabajos en equipo. “La gente piensa que los atletas tenemos todo fácil, pero no. A veces llego a clase muerto, pero si quieres seguir en la cancha, tienes que cumplir en lo académico”.

Por la tarde es cuando realmente “empieza el día”. El entrenamiento oficial del equipo suele durar entre dos y tres horas, enfocado en táctica, disciplinas defensivas, lectura de juego y repeticiones exhaustivas. “En Estados Unidos dicen que el baloncesto es un deporte de detalles, y acá también lo es. Si te pierdes un segundo, te ganan”.

Cuando le pregunto qué es lo más difícil de ser jugador universitario, Alan responde sin dudar: “Lo mental. Mantenerte motivado aun cuando estás cansado, lesionado o con estrés por exámenes”. Sin embargo, también reconoce que todo vale la pena cuando escucha a la afición apoyar. Lo mejor es cuando ve su progreso y cuando siente que representa a su universidad con orgullo.

Alan Almirudis no solo es un jugador de baloncesto: es el reflejo de lo que significa persistir. Su rutina, su compromiso y su pasión muestran que ser parte de los Zorros de Mexicali es más que un deporte. Es un estilo de vida que se construye todos los días, tiro por tiro.

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