El laberinto griego

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Grecia y la Unión Europea se mantienen en vilo por los problemas de deuda. FOTO: Globovision

La situación económica de Grecia está provocando que toda la Eurozona se encuentre al borde del abismo, al haber vencido el plazo para que la nación helénica pagara un aproximado de mil 700 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional (FMI). Esa es la condición impuesta para reestructurar el rescate financiero mantenido para lograr el control de la deuda del país. A su vez, la  medida forma parte de una renegociación del gobierno griego con la Troika (organismo formado por el Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI), con el cual se busca reestructurar una deuda externa de unos 320 mil millones de dólares que ha venido ahogando económicante al país desde 2008.

En enero pasado, la coalición de izquierda radical Syriza ganó las elecciones, su programa de gobierno ha buscado mejorar las condiciones de negociación entre el país y las organizaciones reguladoras de la economía europea y mundial. El partido obtuvo 149 escaños procedentes del 35.7% del total de los votos emitidos en la elección, desplazando al partido Nueva Democracia el cual gobernó el país desde 2012 hasta 2015 bajo el mandato de Antonis Samarás, quien estuvo realizando diversos recortes en el gasto público con el objetivo de obedecer los mandatos impuestos desde la Troika y mantener cierto equilibrio en el problema de la crisis griega.

Tsipras nombró como ministro de Economía a Yanis Varoufakis, una persona que se ha encargado de defender la postura del nuevo gobierno ante las exigencias de la Troika, ahora mismo él y Tsipras han buscado renegociar las condiciones del pago de la deuda que afronta la población helena; desde las organizaciones económicas se busca hacer que Grecia realice más recortes en el gasto público antes de autorizar cambios en la estructura crediticia, que permita liberar más dinero de ayuda para que los griegos continúen tratando de sobrevivir en su maltrecha condición económica. Grecia no pagó el adelanto de su deuda al Fondo Monetario Internacional y se convirtió en el primer país desarrollado en entrar en moratoria de pagos.

El Primer Ministro Griego Alexis Tsipras (derecha) conversa con el Ministro de Economía Yanis Varoufakis. FOTO: El Plural.
El Primer Ministro Griego Alexis Tsipras (derecha) conversa con el Ministro de Economía Yanis Varoufakis. FOTO: El Plural.

Desde el lunes 29 de junio, el Gobierno griego encabezado por Alexis Tsipras determinó diversas medidas para establecer un control de capitales  en el país, como cerrar los bancos y la bolsa de valores de Atenas durante unos días; y restringir el retiro de dinero en efectivo por parte de los ciudadanos griegos a una cantidad que no rebase los 60 euros al día. De cierta manera se ha tratado de proteger el consumo permitiendo la utilización libre de tarjetas de débito o crédito además de transferencias bancarias, ya que se busca mantener el flujo del dinero y la entrada de divisas por parte del turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país. El temor ante un posible ‘corralito’ provocó que muchos cajeros automáticos se quedaran sin fondos para atender la demanda de gente que ha buscado sacar dinero.

Entre las medidas propuestas por la coalición de cara a gestionar la situación del país se encuentran: un plan de choque contra la pobreza; la prohibición de los desahucios (desalojo de viviendas de personas que no pagaron la hipoteca); subir el salario mínimo; reformar la administración pública; readmitir a las personas despedidas del gobierno; volver a abrir la televisión pública griega; frenar las privatizaciones; garantizar los servicios de salud públicos y gratuitos; además de subir las pensiones y combatir la evasión fiscal. También se llegó a debatir la posibilidad de hacer que el país saliera del euro por iniciativa propia, todo esto buscando respetar ciertas líneas para la economía griega.

Tsipras ha tratado de no ceder ante las condiciones que se buscan imponer desde el tridente FMI-CE-BCE convocó a un referéndum a celebrarse el próximo 5 de julio, en el le preguntará a la población helénica si aprueban las medidas propuestas desde los organismos reguladores para continuar liberando dinero que permita continuar con cierto equilibrio que mantenga al país. El gobierno encabezado por Syriza hace promoción para que la gente vote en contra de las medidas propuestas, y ya se anticipa que en caso de fracasar en sus intenciones es probable que el actual Primer Ministro renuncie a su puesto y convoque a nuevas elecciones legislativas, las cuales serían las segundas en lo que va del año.

Personas haciendo fila para retirar dinero en un banco griego. FOTO: BBC
Personas haciendo fila para retirar dinero en un banco griego. FOTO: BBC

Tsipras y compañía buscan el apoyo popular para evitar que el país ceda ante las exigencias de los mercados y los organismos internacionales, sin embargo, algunos temen que el ‘no’ podría significar la salida del país del euro y del Espacio Económico Europeo. Algunos expertos han sugerido que se mantenga el apoyo a la nación helénica ante el temor de un acercamiento del país con Rusia, lo cual lo convertiría en un enclave próximo al Kremlin en plena Europa, algo que a la Unión Europea no le convendría tras los conflictos con la nación euroasiática.

Cuentas falsas, empieza la crisis

En el año 2009 se celebraron elecciones en Grecia; tras la victoria del candidato socialista Yorgos Papandreu. Su Gobierno sacó a la luz que la administración anterior a cargo del partido conservador anterior encabezado por Karamanlis había estado falseando datos macroeconómicos de contabilidad nacional para buscar engañar a los inversores y a las propias autoridades europeas maquillando una economía en supuesto buen estado cuando en realidad se tenía un problema de déficit (más gasto que ingreso) el cual necesitaba atención inmediata.

El partido conservador aseguraba que el déficit griego era del 3,7%, Papandreu demostró que el déficit era del 12,7%, una cifra sorprendentemente alta. La falsificación se había conseguido a través del uso de derivados financieros complejos, emitiendo deuda en divisas distintas al euro como el yen, aprovechando un vacío legal que implica que los países miembros no tienen obligación de informar a Bruselas de dichos productos. Algunos apuntan al gasto público realizado de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004 como el detonante que terminó por provocar que la crisis en el país terminara por alcanzar niveles tan altos.

La reacción de los mercados fue inmediata, se perdió toda la confianza en Grecia, las agencias de calificación crediticia bajaron la calificación del bono griego y la deuda griega aumenta de forma casi inmediata un 8%. Eurostat certifica en febrero de 2010 que los datos griegos han sido manipulados varios años, y dado el bajo crecimiento de la economía griega y el déficit presupuestario y el elevado nivel de endeudamiento las agencias dudan que Grecia pueda afrontar el pago de intereses a corto plazo.

A partir de este suceso la inestabilidad política y económica ha sido habitual en Grecia, entre 2012 y 2015 tres partidos distintos han encabezado gobiernos en el país, cada uno le ha dado su propio enfoque para combatir la crisis económica que ha afectado principalmente al país, las medidas que más se implataron para corregir el rumbo fueron el recorte del gasto público mediante la eliminación de puestos de trabajo del gobierno; la privatización de algunos servicios; el cierre de organismos como la televisión pública. La llegada de Tsipras provocó que varias de estas medidas fueran derogadas y se comenzaran a retomar algunas de las competencias gubernamentales perdidas, sin embargo, esto ha provocado un aumento en la deuda.

Dirigentes de la Troika: Mario Draghi, Presidente del BCE; Christine Lagarde del FMI; y José Manuel Durao Barroso de la CE. FOTO: La Vanguardia.
Dirigentes de la Troika: Mario Draghi, Presidente del BCE; Christine Lagarde del FMI; y José Manuel Durao Barroso de la CE. FOTO: La Vanguardia.

La situación que se vive en Grecia ha provocado temores ante el resurgimiento de una nueva crisis de deuda en la zona Euro, formada por 17 países, se teme que los griegos dejen de pagar sus deudas ante las instituciones monetarias y esto pueda desatar un desastre económico mundial como el que siguió a la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers en 2008, en una región que parece que apenas comienza a salir de los efectos desencadenados tras el hundimiento del sistema bancario norteamericano hace siete años.

Los problemas económicos de Grecia comenzaron, como en el resto de Europa, en el momento que se inicia la crisis de las hipotecas subprime en 2008, dado que con ésta la Unión Europea entra en desaceleración económica que se transmite desde la bancahasta la economía real. Según datos de Eurostat, el PIB per cápita europeo cayó un 4% de promedio entre 2008 y 2009; tras ese lapso de tiempo aún no se ha logrado recuperar a nivel previo al estallido de la burbuja inmobiliaria.

Si algo ha caracterizado a Europa, y especialmente a la Unión Monetaria Europea es la falta de una plena convergencia económica de sus estados miembros, nunca ha existido una auténtica unión económica, ni fiscal; también es patente una diferencia entre los niveles de competitividad de los estados miembros por la existencia de diversas políticas nacionales; ninguno de los 17 miembros se muestra aún en la actualidad partidario de ceder en soberanía en cuestiones como la fiscalidad, etc.

Los orígenes de la crisis en la Eurozona

La crisis surgida a partir del estallido de la burbuja de las hipotecas subprime afectó principalmente a los países del Sur de Europa (Portugal, Italia, Grecia y España), además de Irlanda. Estado en las cuales se habían caracterizado por el aumento del gasto público con el objetivo de aumentar el apoyo en las elecciones a los partidos políticos gobernantes; la liberalización de la economía con el relajamiento de diversas leyes reguladoras; y el aumento del gasto de la sociedad civil; además de un aumento en la construcción de espacios de viviendas que terminaron por inflar los precios y ayudaron a un incremento de la solicitud de hipotecas por parte de los ciudadanos. Todas estas situaciones terminaron por repercutir en la deuda de las naciones de Europa.

Según la oficina estadística europea la deuda de los países miembros de la UE se habría incrementado un 6% entre 2008 y 2009 para alcanzar el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) en todos los miembros de la UME en 2010 y posteriormente hasta la fecha algunos países de la periferia han seguido incrementando el nivel de endeudamiento hasta niveles cercanos al 100% como España, o superándolos como Portugal, e Irlanda o Grecia con un record del 175% del PIB. Otro de los problemas que se vio agravado con la crisis subprime y la desaceleración económica fue el desempleo, que entérminos desestacionalizados pasó del 8% al 10% entre 2008 y 2009.

Pero lo que preocupaba a los mercados no era la desaceleración o el déficit de la zona euro, sino los desequilibrios internos, entre los socios del sur y los socios del norte y el este. El desempleo en la periferia afecta especialmente a España y a Irlanda, Grecia y Portugal. Las diferencias en las balanzas comerciales, o el nivel de déficit entre los distintos estados. Antes de la UME, los estados disponían de una opción propia, se trataba de la devaluación monetaria la cual podía ser utilizada como instrumento para paliar algunos de los efectos de la desaceleración. Tras la llegada del Euro los países que decidieron incursionar en la moneda única se han visto obligados a respetar el pacto de estabilidad de la divisa común.

La primera respuesta de la UE ante la crisis subprime fue el de la intervención en la Banca y la decisión de lanzar un Plan de Recuperación Económica Europea que consistió en un programa de corte de estímulo fiscal que supuso un gasto del 5% del PIB total de la Unión Europea. Los efectos del EERP fueron el aumento del déficit público en todos los miembros de la UE y un incremento exponencial de la deuda publica en algunos países como Irlanda o Grecia, además la desaceleración presionaba a la baja el nivel de ingreso fiscal y el gasto en recursos por desempleo iban subiendo con el nivel de paro creciente, sobre todo en los países de la periferia.

Prácticamente al final del 2009 ningún estado miembro de la UE cumplía con las condiciones del pacto de estabilidad, el déficit promedio en la zona euro era del 6% y la deuda publica promedio se situaba entre 75y 85%. Pese a esto la UE ha continuado manteniendo la exigencia del cumplimiento en las medidas para paliar el déficit, en algunos países se observado un pequeño avance como en el caso de España. Sin embargo, pese a que Grecia tuvo un periodo en el cual parecía salir de los problemas económicos a base de recortes, el país volvió a los malos pasos que ahora mismo tienen a Europa y al Mundo en vilo.

 

 

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